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Hoteles para todos y de todo tipo

Un mundo de posibilidades para salir de la rutina
Por horas, por días, por semanas y hasta por años. Casi todo el mundo tiene la posibilidad de pasar parte de su vida en un hotel. Quien decide regentar un establecimiento hotelero sabe que está tratando con el bienestar y el tiempo de las personas, todo un reto que cada propietario y empleado resuelve de mil modos. Los hoteles son microcosmos del mundo, ciudades en miniatura que reproducen las historias del mundo con mayúsculas. De esas historias, grandes, pequeñas, graciosas o dramáticas, pero, siempre, absolutamente cercanas y reales, tratará Hotel, Dulce Hotel. Sonia González, una de las reporteras más veteranas de Molinos de Papel, dirige esta serie de programas, con la producción ejecutiva de Carolina Cubillo.
¿Qué es lo primero que mira el cliente cuando entra en la habitación de un hotel?... La mayoría de los huéspedes observan el baño, la cama y las vistas. Pero todo depende del tipo de establecimiento en el que se alojen.
Hay hoteles en el aire y bajo tierra, hoteles de lujo para disfrutar de un fin de semana y hoteles económicos para hacer una parada en la carretera. Habitaciones por las que se paga diez mil euros la noche o treinta euros por dos camas individuales. Establecimientos con más de 700 habitaciones, varios restaurantes, piscinas y tiendas para que no tengan la necesidad de salir de las instalaciones durante sus vacaciones. Lugares donde alojarse, celebrar su boda o preparar una sorpresa a su pareja.
Hotel, dulce Hotel muestra las increíbles historias y anécdotas que se viven en estos establecimientos. Las cámaras recorren sus pasillos, siguen a los clientes a las habitaciones, a las camareras de piso cuando van a limpiarlas. Llamar antes de entrar, aunque sepan que no hay nadie, hay que evitar encontrarse con situaciones incómoda. ¿Pagaría alguien diez mil euros por una noche en una habitación con las mejores vistas de la ciudad Condal? Y ¿ochenta euros para que su mascota duerma con usted en la habitación? Un hotel de cinco estrellas y diseñado por Ricardo Bofill no es nada convencional. Las camareras de piso se llaman Estilistas y el gobernante, Director de Estilo. Si hace falta meter en la cama de una huésped una foto de George Clooney a tamaño original para que esté satisfecha, los empleados de este Hotel de lujo no lo dudan.
En Hotel, dulce Hotel conoceremos decenas de establecimientos y a un hotelero muy singular como es Enrique Sarasola, recién galardonado en Nueva York con el Premio al Empresario del Año por la Cámara de Comercio. Sarasola es un hotelero que se ha empeñado junto a Miguel Bosé en que, por fin, el jamón de bellota tenga un hueco en los minibares de las habitaciones. ¿Se imaginan ver una corrida de toros desde la habitación de su hotel? Por cincuenta euros una pareja puede alojarse en uno de los cosos taurinos más antiguos del mundo y en el único hotel que es al mismo tiempo Plaza de Toros. Está en Almadén, Ciudad Real. En sus habitaciones están alojados acróbatas de un espectáculo taurino que nos muestran sus cornadas.
Un espectáculo bien diferente es el que ofrece otro establecimiento dedicado al circo. Una familia catalana duerme en una caravana circense de principios del siglo XX. No les importa la falta de espacio, con tal de compartir un fin de semana con payasos y acróbatas. Son las trapecistas quienes recogen y limpian la habitación del Hotel Circo cuando la familia se despide. Cinco estrellas Lujo y en Marbella... Un Hotel/Clínica que da la posibilidad de alojarse para combatir el estrés o la obesidad. Una huésped asegura a los reporteros no confesar jamás su peso y haber perdido menos de lo que hubiera querido. Eso sí, se va mucho más relajada. La cuenta alcanza los seis mil euros por una semana de alojamiento y tratamiento. En otros el lujo es innecesario, pero el contacto con la naturaleza es pleno. No tiene estrellas, tampoco luz ni agua. A cambio, por cien euros la noche, puede dormir en una cabaña en la copa de un árbol en pleno bosque de Girona. El desayuno viene en una cesta y hay que subirlo con una cuerda. Marc y Albert decidieron celebrar su tercer aniversario rememorando a Tarzán.
Hay quien prefiere alojarse bajo tierra. Es lo que ofrece un Hotel/Cueva en el Desierto de los Monegros. 140 euros la noche por una habitación de tres estrellas y donde puede ocurrir de todo. Encontrarse con un camello o con un hombre con un ventilador en su espalda, Fernando Navaja cuenta a los reporteros que volando de esa manera ha visto más de un partido en el estadio de Huesca.
Ofertas hay para todos los gustos y bolsillos. Alojarse en un hotel que además es una famosa discoteca es otra opción para pasar un fin de semana en Ibiza. Sólo dos estrellas, pero mucha música y diseño. Por eso Sergio, de 24 años, quiso invitar a sus amigos a un fin de semana en este establecimiento hotelero. La cuenta ascendió a 3.500 euros por varias suites.
El huésped más peculiar del que hemos sabido en Hotel dulce Hotel se llama Telodonio. Fue Duque de Cardona y habita en la habitación 712 desde hace más de 300 años. Es un fantasma conocido y visto por muchos de los empleados y visitantes del hotel. El establecimiento tiene el detalle de no alojar a nadie en esa habitación si no ha sido pedido expresamente. Los reporteros del programa pidieron en recepción la llave de la 712...