Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

¡Hazlo por Sara, capitán!

Los viejos fantasmas del pasado revoloteaban por todos los rincones de España... pero había una corazonada general: Iker lo pararía.
Cardozo iba a lanzar el penalty. España entera contenía la respiración, e intentaba espantar a los fantasmas que insistían, un año más, con 'la maldición de los cuartos'. Pero esta vez fue distinto. Distinto porque el balón de Villa dió en los dos palos y entró, al igual que podía haber salido. Y porque San Iker había aparecido cuando más le necesitábamos... Y es que todos los españoles compartimos la misma corazonada instantes antes del lanzamiento del penalty: Iker lo para. '¡Hazlo por Sara, capitán!', gritó alguno.
Y lo hizo. Casillas provocó que España entera gritara como si hubiéramos marcado... porque ese penalty cambió el partido y, esperemos, la historia futbolística de este país. Y todos nos alegramos por él. Porque hemos creado un país en el que la telebasura ya no solo lidera las audiencias, sino que se cree en condiciones de criticar a un humilde mostoleño por ser feliz, por estar enamorado.
Y 'la culpa' es de Sara. Una toledana que ya estaba esculpida por los dioses cuando llegó a la facultad con 18 años, pero que ya tenía decidido que quería ser periodista (no tanto que sería la novia del capitán de la selección española). Ella cambió los ociosos años universitarios por formarse como profesional, siendo becaria de Radio Marca. Ya tenía esos ojos que hoy enamoran al mundo, pero no quería 'utilizarlos' y esperar a licenciarse para hacer valer su físico. Obviamente, todo es más fácil si eres insultantemente guapa... pero también más difícil. Porque te enamoras como cualquiera, pero luego tienes que explicar que tú no vas a 'romper' España. Y es más complicado aún si en tu propia empresa 'marean' el tema, valorando más unos puntos de share que la imagen profesional que requiere trasladar a España algo tan importante como la retransmisión de un Mundial.
Sea como fuere, lo único cierto es que Iker paró ese penalty, que Sara nos hizo conocer las opiniones de los protagonistas con sus entrevistas y que toda España es hoy feliz. Porque, por primera vez, estamos en semifinales. Porque este año sí ¡PODEMOS!
Iker Casillas habla por primera vez de su relación con Sara Carbonero