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Especial Chile

Tres nuevos casos para La búsqueda con un destino común y en una carrera a contrarreloj. Pocas horas después de la catástrofe, el reportero Juan Serrano se desplaza a Chile cuando el país acaba de ser azotado por el terremoto para ayudar a tres chilenos, afincados en España, que buscan a familiares desaparecidos en el mismo centro del seísmo. Todos serán testigos, en mitad de su búsqueda, de las terribles consecuencias del terremoto, y vivirán en primera persona el pánico provocado por las constantes réplicas. El viernes, La búsqueda no sólo se enfrenta a las emociones de familiares que quieren reencontrarse con sus raíces. El viernes, La búsqueda se encuentra cara a cara con la devastación de un país.
Ernesto, un chileno de unos 40 años residente en Canarias, no sabe nada de sus 4 hijos, sus padres ni su ex mujer. Viaja a su tierra natal con Rosa, su suegra actual, que está desesperada porque tiene una hija en Chile de la que tampoco sabe nada. Los desaparecidos viven en dos pueblos muy cercanos que están a unos diez kilómetros del epicentro del terremoto.
Ernesto y Rosa llegan al aeropuerto de Santiago de Chile en el primer vuelo regular desde España después del terremoto. La situación es complicada, desde Santiago hasta la zona de Concepción hay 500 kilómetros. Lo que en condiciones normales son cinco horas de coche, se convierten en 14 horas de viaje. Aunque Santiago, a priori, no parece muy afectado, en el camino hacia Concepción la cosa cambia. Tráfico enorme, control policial y militar, gente acampada por los bordes de la carretera y terror ante la posibilidad de nuevos temblores. Un terror que vivirán en primera persona cuando se produce una réplica mientras se encuentran descansando en el hotel. El pánico provocado por las réplicas se mezclará con la creciente tensión de Ernesto y Rosa ante la incierta suerte de sus familiares.
Teresa, también chilena, vive en Vigo desde hace tres años con sus cuatro hijos. Sus tres hermanos se encuentran desaparecidos. Desde el Aeropuerto de Concepción, ya reabierto, la buscadora viajará junto a Juan Serrano a su pueblo, Talcahuano, una de las zonas más devastadas por el terremoto y cuya imagen, con un barco en medio de la plaza del pueblo, ha dado la vuelta a todo el mundo. Una vez allí, Teresa se verá superada por la situación y por los recuerdos que el lugar despierta en ella.
Macarena Jara, una joven chilena de 20 años residente en Madrid, busca a su padre biológico al que nunca ha conocido. Siempre ha intentado dar con él, pero su madre no le da mucha información. Como única pista, una manta en la que se encuentra bordado el nombre de Macarena Herrera; el apellido puede ser la clave. Eso, y que vivían en Yungay, un pueblecito muy cercano al epicentro del seísmo.