Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Cuqui Ortiz de Zubiri

Iba para alcaldesa (más que nada porque media villa pertenece a su familia) y acabó metida en un lío de transfuguismo y bolsos de Gucci llenos de billetes. Para evitar maledicencias repitió como tránsfuga, pero en el sentido contrario. Ahora mismo ni ella sabe de que lado está. Mientras se aclara ella (y los jueces), ha ido de plató en plató de televisión, previo pago de grandes sumas que siempre explica que piensa donar al mercadillo benéfico. De ideales estrictamente reaccionarios, Cuqui siempre tiene una palabra amable hasta para el más desgraciado. Aunque cuando se mete en el confesionario pide a gritos a España que la saquen de ese pozo de inmundicia y que no puede soportar a la gentuza que la rodea.