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Carrasco

Carrasco, el sargento Carrasco, ha pasado tanto tiempo a las órdenes de otro que no sabe existir sin que le manden. No rechista una orden y se define como "un buen mandao". Hasta llegar a la isla ejercía de ordenanza de un coronel. Le limpiaba las botas y le servía los carajillos. Luego, le escribía una larga carta a su mujer, sola en la Península, contándole que ese ha limpiado las botas del coronel, que ha ordenado la mesa del coronel... Ella, vengativa, entró en "Gran Hermano" y le puso los cuernos delante de toda España, en el momento de máxima audiencia de la décima edición.
-¡Y con un italiano! -se burlan de él sus compañeros-. ¡¿Es que no hay hombres en España?!