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Kimba-Barnie, Reis y Tudor

Una vez más, Borja Capponi consigue llevar la paz a tres hogares dominados por sus mascotas.
Barnie y Kimba, no con mi hija
El primer caso de la noche, Alicia y Diego son una joven pareja que vivía cómodamente compartiendo su vida con un bull dog inglés llamado Barnie. Pensando en que el perro estaría mucho más acompañado, trajeron a casa a una de las perritas de la camada que obtuvieron cruzando a Barnie. Así llegó Kimba a casa, pero la idea no gustó nada a Barnie. Ahora su propia hija se ha convertido en su enemiga número uno. Los perros discuten por todo, por la comida, por los juguetes etc. Kimba está llena de magulladuras y heridas que le propina su temperamental padre y los dueños ya no saben que hacer para conseguir que en casa reine la paz. En este caso Borja se convierte en un auténtico bull dog para comprobar cuál es el grado de dominancia de Barnie con la comida. Poniéndose a cuatro patas y a la altura de Barnie rivalizará con él por la comida. Una vez en el parque, Borja explica a Alicia y Diego que muchas veces los dueños acaban convirtiendo los juguetes de los perros en presas para ellos, fomentando las peleas. Les enseñará la forma correcta de jugar con los perros y cómo hacer que estos respeten las reglas del juego.
Reis, perro al borde de un ataque de nervios
Reyes, su hijo y la abuela Lola viven con un pequeño yorkshire llamado Reis, un perro hipernervioso que no para de ladrar. Ladra sobre todo cuando entra alguien a casa; se altera tanto que la pasada Nochevieja le dio un ataque al corazón y Reyes tuvo que hacerle el boca a boca para salvarle la vida. La familia está de los nervios con los ladridos del perro y han llegado a medicarle, sobre todo cuando tienen que viajar en coche, ya que el perro no para de ladrar y saltar de un sitio a otro, poniendo en peligro la seguridad de toda la familia. Borja enseña a la familia, sobre todo a Lola, a corregir el comportamiento de Reis antes de que se ponga histérico, por eso les muestra cómo se debe reclamar la puerta cada vez que alguien entra en casa, de esa forma el perro entiende que el no tiene que alertar de la llegada de nadie. Lola también aprenderá a controlar a Reis en el coche, para que el próximo viaje a Torrevieja no sea un infierno como los anteriores. La rehabilitación termina con una visita al veterinario, donde la veterinaria de Reis constata que Reis está mucho menos nervioso que en otras ocasiones.
Tudor, Dr. Jekyll y Mr. Hyde
Araceli y Alfredo siempre quisieron tener un perro, por eso en cuanto se fueron a vivir juntos trajeron a un pequeño sharpei llamado Tudor. Tudor es un perro con dos caras, en casa y con la mayoría de personas es un encanto, cariñoso y juguetón. Pero tiene manía a algunos perros (sobre todo golden) y a una tía de Alfredo llamada Maxi, con ellos es un perro de lo más agresivo y violento. Araceli y Alfredo tienen un vecino que tuene un golden, y cada vez que se cruzan Tudor se pone tan agresivo que incluso muerde a Alfredo para poder atacar a su rival. En la rehabilitación de Tudor, Borja consigue que el perro acepte a Maxi y no se ponga hecho una fiera en cuanto entra en casa de su sobrino. En la calle, tras mucho esfuerzo también conseguirán que Tudor y el golden del vecino paseen juntos uno al lado de otro.