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Carlos Rodríguez 'Ocelote': "Jugar a videojuegos es mi trabajo"

Ocelote, uno de los mejores jugadores del mundo de League of Legends, estuvo en directo en MorninGlory para responder a las preguntas de los oyentes y contar su experiencia como jugador profesional de videojuegos

Carlos Rodríguez Santiago (siempre dice sus dos apellidos para tener contenta a su madre) tiene 23 años y vive de jugar a League of Legends. Cuando hace casi diez años inició su carrera profesional como jugador de World of Warcraft bajo el nombre de guerra 'Ocelote', no podía aún imaginar la popularidad que alcanzaría su nombre en el panorama internacional de los deportes electrónicos.
Su carácter extrovertido y el trato cercano que siempre ha dispensado a sus fans le ha llevado a granjearse una fama inusitada en la escena española. Hoy en día es capaz de mantener a más de 30.000 espectadores pegados a la pantalla cada vez que conecta la web cam y se pone a jugar.
Después de su paso por tierras germanas (ha estado viviendo en Colonia durante un año), ha vuelto a Madrid, donde convive en una 'gaming house' con los integrantes de su equipo. Allí continúa con su negocio, 'Ocelote World' un proyecto del que se sirve para promocionar su marca personal. A través de él gestiona los viajes y competiciones en las que participa su equipo, la venta de merchandising y las charlas y conferencias que ofrece a los apasionados de los deportes electrónicos.
"Siempre supe que quería trabajar en algo que me gustara"
Carlos pudo elegir un camino muy diferente como estudiante de Ingeniería o Medicina, pero prefirió hacer lo que realmente le gustaba, "lo que me hacía feliz": jugar a videojuegos. Así empezó su andadura profesional en el mundo de los videojuegos competitivos. Comenzó como jugador de shooters como Counter Strike o Day of Defeat, pero destacó como pro-gamer de World of Warcraft (WoW), título en el que llegó a disputar las finales de la Blizzcon 2009 en Los Ángeles (California). Fue entonces cuando demostró a medio mundo su pasión por los deportes electrónicos.
En ese año de 2009 vio la luz la versión beta de un juego por entonces desconocido: League of Legends (LoL). Carlos decidió entonces apartarse de la escena competitiva de World of Warcraft para terminar sus estudios de Economía. "Siempre me apasionó el mundo de los negocios, y eso me ha sido muy útil para empezar el mío propio".
Volvió al mundo competitivo en 2010, debutando en League of Legends como jugador del equipo español Dimegio. Fue entonces cuando el equipo alemán SK Gaming se fijó en él y puso una oferta sobre la mesa. Carlos ha sido jugador de SK hasta finales de 2013, cuando anunció que dejaba el equipo para centrarse de nuevo en su proyecto 'Ocelote Word', y lanzar su propio equipo internacional. En febrero de 2014 entró a formar parte del equipo Gamers 2.
"Jugar a videojuegos es un trabajo como otro cualquiera"
Vive de lo que le gusta y defiende su pasión. "Hay una línea que separa el fútbol como juego y el fútbol como deporte. Los deportes electrónicos no son solo videojuegos. Cuando estás de tus amigos de pachanga es un juego; cuando estás compitiendo es un deporte". Empeñado siempre en destacar la figura del pro-gamer como sinónimo de seriedad, reconoce que en España aún no está demasiado bien visto, pero que todo llegará. Sin embargo, "cuando vas a Estados Unidos te tratan como un atleta. Te hacen un visado como tal y puedes entrar y salir del país".
Está acostumbrado a recorrerse medio mundo de competición en competición, pero Carlos es un chico familiar que presume de la relación que tiene con sus padres, quienes siempre le han apoyado a lo largo su carrera. "Hago lo que nos hace a mis padres y a mí felices".
Para él, "todo está en la capacidad de concentración. Cuando llego a un partido sé que soy mejor que el rival, aunque no sea cierto, pero en cualquier ámbito de la vida tienes que creerte el mejor para conseguir lo que te propones. Es 100% necesario tener confianza en ti mismo". Para ello necesita estar siempre a un gran nivel emocional y físico. Carlos deja claro que ser un jugador profesional de videojuegos no es sentarse delante de una pantalla y pasar todo el día jugando. "Me levanto temprano, salgo a correr y cuando vuelvo me gusta meditar; voy a una clase de yoga o pilates para relajarme y después me pongo a hacer cosas de negocio. Esa es la parte que menos me gusta, pero es necesario hacer estudios de mercado para llevar adelante el proyecto. Después, por la tarde, me dedico a entrenar con mi equipo".
A la hora de hablar con él es inevitable hacerlo sobre dinero, pues sus declaraciones sobre las ganancias que le reporta su profesión nunca han dejado indiferente a nadie. "La verdad es que no me gusta hablar mucho de ello, pero siempre sale el tema y no me puedo esconder. En la entrevista en el Programa de Ana Rosa dije que 600.000 euros al año, pero este año irá a más". Después, vuelve a sacar su lado más humilde, donde demuestra que a pesar de la fama y de su edad, tiene los pies en el suelo: "Es bueno que se digan estas cosas sobre todo el dinero que se mueve, para que la gente sepa la importancia de este mundo y el sector siga creciendo".
600.000 euros es una cifra muy alta y parte de ella va destinada a pagar el sueldo de la gente que trabaja para él. Los ingresos vienen de muy diferentes frentes. Desde los ingresos por patrocinadores o el salario que cobra como jugador profesional, hasta charlas y eventos a los que acude como invitado, además de los 'live streams', es decir, retransmisiones en directo que hace de sus propios entrenamientos y en los que los patrocinadores insertan publicidad. "Es como si Cristiano Ronaldo se pusiera a dar toques media hora con el balón y se grabara. Eso a los fans les gusta".
Cuando Carlos, después de la entrevista, se marcha del estudio de MorninGlory, lo hace con una sonrisa en la cara, dando las gracias y deseando un buen día a las personas con las que se encuentra. "La clave para todo es ser feliz", dice, "y yo sabía desde pequeño que quería serlo".