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¡Odisea de viaje el de los Fernández Navarro: furgoneta en llamas, Joaquín embestido...!

Los Fernández-Navarro se han puesto rumbo a Badajoz para asistir a un compromiso familiar. El viaje, cómo no, se ha convertirse en una total odisea: se ha estropeado la furgoneta, han tenido que caminar por la salvaje “estepa” extremeña, se han quedado sin habitaciones de hotel....En cambio, los Salazar están de suerte, y Noemí y Raquel, practicando el ancestral arte del regateo, han conseguido en Estambul las telas con más cristales de Swarovski que se hayan visto en la faz de la tierra.

Joaquín: "Cuando vi a ese gran búfalo que echaba humo por la nariz, cambié de color"
Exhausto, los Fernández Navarro, después de una larga caminata por la salvaje “estepa” extremeña, a pleno sol en busca de un sitio donde pasar la noche, han encontrado una hacienda con una plaza para torear. Joaquín no se lo ha pensado dos veces y ha salido al ruedo a torear "al búfalo" pese a los gritos de su familia: "¡Tu eres prestamista, no torero!". No olivdará nunca su primera cogida…
Joaquín, en el hotel: “¿Quieres meter a quince gitanos en una habitación? ¡Métenos!
La broma de la furgoneta les ha salido cara: 490 euros por la gracia de Mariano. Los Fernández Navarro, tras muchos esfuerzos, han conseguido llegar a Badajoz. ¿Pero cuál ha sido su sorpresa al llegar al hotel? Pues que solo teníanuna habitación disponible para todos. Joaquín, tras las insistencias de su familia, ha reconocido no haber llamado a recepción para avisar de su retraso. Solo tienen dos para estar duchados y arreglarse ¿Lo conseguirán?
Y después de tanta odisea ¡los Fernández Navarro llegan a la fiesta!
Despues de que su furgoneta echara humo y se estropeara, de que Joaquín fuera embestido por una vaquilla, y de que solo tuvieran una habitación en el hotel para los quince, han conseguido llegar a la pedida a tiempo. No sin antes tener que dar media vuelta en busca de un bolso olvidado en el hotel.
Raquel: “Estambul tiene un olor…huele como a carbón, a pincho moruno”
La familia Salazar al completo ha viajado a Estambul en busca de las ansiadas, brillantes y exclusivas telas del bautizo. Nada más aterrizar, han apreciado la belleza de la capital de Turquía, descubriendo que no es tan “marginal” como ellos esperaban. Al llegar al hotel, se han enamorado de sus muebles…¡y hasta del ascensor dorado!
Noemí: "Cuando he visto tanta piedra, esos turbantes, esos zapatos…me he derretido"
Los Salazar han salido a las calles de Estambul en busca de las ansiadas telas.  Antes de entrar al Gran Bazar, se han aprendido unas normas básicas para saber regatear, aunque luego no las han llevado a cabo. Al entrar, se han vuelto locas con tanto brillo. Lo que no han conseguido es encontrar lo que buscaban, y Noemí ha salido con un disgustazo.
Noemí y Raquel  arrasan con todas las telas de Estambul
Tras mucho buscar, las Salazar al final han encontrado las telas para hacerse los vestidos del bautizo. A Noemí se le ha cambiado la cara al ver por fin tantos brillos, y no ha podido disimular su alegría. Madre e hija se han vuelto locas comprando rollos y rollos de telas ¡y han regateado el precio!
Las Salazar, celosas en el espectáculo de danza del vientre
Después de la sobredosis de tiendas, los Salazar disfrutan de Estambul. Aprovechando su estancia en la ciudad, han disfrutado de un espectáculo de danza del vientre, en el que se ha puesto en juego la estabilidad de ambos matrimonios a consecuencia de…¡los celos! Ellos estaban encantados de ver lo que estaban viendo, y ellas más pendientes de sus maridos que del espectáculo. Raquel ha llegado a una conclusión después de verlo: quiere operarse la tripa.