
Uno de los objetivos de Los Algos ha sido crear unos muñecos de nueva generación, que representen una evolución dentro del género de los programas de muñecos televisivos.
Probablemente lo que más llame la atención a primera vista es que Los Algos no son de peluche o de fieltro, sino de látex, lo que los dota de un look mucho más moderno y cercano a las texturas de la animación actual.
En Los Algos, además, se utilizan muñecos de de cuerpo entero, articulados y con las manos prensiles y su técnica de manipulación se basa en una tradición teatral japonesa llamada Bunraku, incorporando además mecanismos y avances que se han desarrollado últimamente en la construcción de muñecos animados para efectos especiales.
Esto permite acometer actings impensables en la tipología tradicional de manipulación pero también implica una gran especialización por parte de los manipuladores que dan vida a Los Algos. Dependiendo de las acciones que los muñecos tengan que realizar, éstos son manipulados por un número variado de personas. A veces, para acciones muy complejas, incluso es necesaria la participación de cuatro manipuladores simultáneos por muñeco.
El muñeco de cuerpo entero, construido y manipulado así, puede gesticular con las manos y la cara, andar, bailar, y en definitiva actuar desplazándose sobre sus propios pies, lo que permite acciones mucho más espectaculares y aleja Los Algos del típico plano televisivo de un muñeco de guante tras un mostrador, con los brazos animados por varillas.
Además de los manipuladores que les dan vida, Los Algos cuentan también con un equipo de wranglers, que son los encargados de cuidar el muñeco, prepararlo para las especificidades de cada secuencia y diseñar y confeccionar el estilismo adecuado a cada uno de ellos.
Una vez se diseñan los personajes, la construcción final del muñeco conlleva un proceso de adaptación, en tanto que va a tener que ser manipulado y filmado, y eso requiere un trabajo conjunto por parte del realizador, el diseñador, los constructores y los manipuladores.