
En un lugar muy alejado de la Tierra encontramos el planeta Algoria. Allí habitan Los Algos, unos seres muy especiales que tienen la virtud de aparecer o desaparecer por arte de magia, así como la capacidad de teletransportarse y trasladarse así al planeta Tierra cuando sea necesario. Por lo demás, su comportamiento socioemotivo y su capacidad de adaptación a los diferentes entornos sociales son idénticos a los de los humanos. Ahora bien, el hecho de que sean unos seres “extraterrestres” con una morfología a medio camino entre el monstruo y el ser humano, les dota de unas posibilidades histriónicas y cómicas excepcionales. Sus comportamientos son arquetípicos y un poco locos. Son muy exagerados en todas sus acciones: pueden pasar de la risa al llanto, del nerviosismo a la quietud, de la jocosidad a la gravedad, de la sensatez a la locura,… y todo ello de manera casi instantánea.
El nivel de desarrollo tecnológico de Los Algos es muy parecido al de los humanos, por lo que utilizan objetos cotidianos (radios, televisores, lavadoras, etc...) que son propios de la civilización humana, sin tener que justificarlo, y reforzando más si cabe el correlato establecido con los humanos.
El ciclo vital de Los Algos es mucho más largo que el de las personas. Sin embargo, llegan a la edad adulta del mismo modo: que los humanos. Quiere esto decir que hasta los 25 años se desarrollan intelectualmente y físicamente como los humanos. Después, se instalan en la edad adulta por un periodo de 500 años. A partir de ahí, entran en la vejez, que es tan larga como la edad adulta de los 501 a los 1000 años. Por eso, Los Algos más antiguos han viajado innumerables veces a la Tierra y conocen los hechos históricos más significativos de su civilización.