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Una familia de Mengíbar, con una anciana de 82 años, desalojados de su hogar

Tenían una deuda sobre su vivienda de toda la vida y acudieron a un conocido, un particular que se comprometió a pagar esa deuda. Ellos tenían que pagar poquito a poco pequeñas cuotas pero han descubierto que, ahora, su nombre no consta en la notaría ni en el registro y acaban de ser desahuciados.