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“El cáncer es aburrido”

House cierra su consulta por defunción y ni un hecho tan lamentable nos enturbia sus perlas, placer irónico para nuestros oídos.

Un adicto a las drogas asiste a consulta para conseguir medicinas fuertes bajo una excusa, pero House reconoce en seguida sus intenciones. El paciente en seguida se convierte en un gran enigma para House.
House está pasando consulta y el paciente expone su caso: “Tuve un accidente de coche el mes pasado”, House contesta: “Yo gané un trofeo de natación en el cole, le toca”
Durante el capítulo, House se enfrenta a la revocación de su condicional por la broma de las entradas. Intenta que Foreman le defienda y se invente una excusa para que le atrasen la condena y así poder pasar tiempo con Wilson, cuando le sugiere su plan, Foreman se avergüenza: “Te has puesto coloradito, con perdón. Tengo oído que nada negro es ‘íto’, salvo tu pene, claro”, dice House.
House desciende a los infiernos
La vida del doctor pende de un hilo. Queda con su paciente drogadicto para ‘chutarse’ y olvidar sus problemas, pero durante el encuentro el paciente muere de sobredosis y el edificio comienza a arder. Si quiere conservar la vida House deberá huir, pero algo se lo impide.  
Cuatro personas descienden con él a los infiernos a modo de alucinación, cada uno abordará una cuestión sobre su vida, que le ayudará a tomar una decisión.
La primera de esas visitas es Kutner, su amigo suicida. Kuttner quiere indagar sobre los mtivos que le han llevado hasta este lugar:
Kutner: “¿Por qué quieres suicidarte?”
House: “Ahí va una razón, ya no puedo ni colocarme sin que un gili decida que hay que analizarlo en profundidad”
House atiende las palabras de Kutner sabiendo que su amigo está muerto, y por ello Kutner habla con experiencia: “La muerte es lo contrario a un buen enigma, es la nada eterna. Pero tú ya no encuentras nada interesante”
La segunda aparición es Stacy, su ex novia, (antes de Cuddy). Ella le plantea un debate paralelo, sus creencias. Apuesta a que House tiene que creer en algo, ¿qué pasa con Dios?, pregunta ella. House contesta: “Tu teoría es que no me voy por qué creo en Dios, ¿qué hace?, ¿me llama a casa?”
Cameron es la última visita que recibe House. La doctora, recordada por avivar el discurso de lo ético, no agrada a House: “¿Esto es el infierno?, ¿Una eternidad de gente intentando convencerme para que vida?”
La ‘no muerte’ de House
La única salida de House es fingir su propia muerte para poder escapar de cumplir su condena en prisión. Para ello cambia los archivos dentales de su paciente muerto y desaparece.
Todo el mundo llora la muerte de House. Todo su equipo se reúne para velar sus cenizas, todos tienen algo bueno qué decir de él. Pero sólo Wilson habla con verdadera sinceridad de lo que su amigo significó: “House salvó vidas, era un sanador y al final...House era un canalla, se mofaba de cualquiera, pacientes, compañeros, sus escasos amigos...de cualquiera que no diese la talla según su delirante ideal de integridad. Afirmaba llevar a acabo una búsqueda heroica de la verdad, pero la verdad es que era un capullo amargado al que solo le gustaba joder a los demás y lo demostró al morir egoístamente, puesto de narcóticos sin un pensamiento para nadie. Fue una trición para todos cuánto lo apreciaban.”
Lo que Wilson no sabía en ese momento es que House había sacrificado toda su vida por él. El cambio ha llegado y es hora de aradecer. House irá a la cárcel, no volverá a ejercer la medicina…pero ahora es tiempo de Wilson, juntos pasarán sus últimos meses de vida. Sin embargo, Wilson se preocupa por su amigo, “Cuando el cáncer se vuelve peor...” y House le corta: “El cáncer es aburrido”. The End.