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“Gregory-Peligro-House, un nombre muy común”

Wilson se niega a recibir más sesiones de quimio y House pierde los nervios en el hospital.

Lo que comienza como una broma, un acto de autosuficiencia para demostrar a Foreman su entereza ante la enfermedad de Wilson, se convierte en una cadena de despropósito que llevará a House de nuevo a la cárcel.
A Wilson le quedan cinco meses de vida. No quiere perder el tiempo sintiendo dolores en el hospital, quiere disfrutar del tiempo que le queda en el mundo. Pero House no acepta su decisión y traza un plan para tratarle en secreto y así, alargar su vida tres años más: “¿Sabes cómo puedes estar conmigo dentro de 5 meses? No palmando dentro de cinco meses”
Uno de los puntos de ese plan es vapulear a Wilson para que de motu propio decida seguir luchando. House reserva mesa para cenar y tras una serie de anécdotas sentimentales, Wilson caza al vuelo las intenciones de House. Es entonces cuando los dos amigos hablan con total sinceridad, uno de los momentos más emotivos de las ocho temporadas:
House: "Te necesito, quiero que estés aquí todo el tiempo posible y no sé lo que voy a hacer sin ti"
Wilson: "Yo no te debo nada, toda mi vida ha sido sobre ti, mi muerte es sobre mi" (Se derrumba y se mete en el coche a llorar, House le sigue)
House: "¿Ves como no te quieres morir?"
Wilson: "Claro que no quiero morir. Tengo que aceptarlo, me quedan cinco meses de vida y me haces pasar por esto solo, me cabreo porque me muero y no es justo. Y necesito un amigo, que estés a mi lado. Necesito que me digas que mi vida ha valido la pena, que me digas que me quieres"
House: "No te lo voy a decir si no peleas"
Trece acude al rescate
Wilson llama a Trece para pedirle consejo. Quiere saber cuándo uno se repone para afrontar que su vida está a punto de acabar. Trece le abre los ojos acerca de con quién debería pasar estos últimos meses. Pero ella misma entiende mejor que nadie lo que es que nadie te apoye y decide hablar con House acerca del verdadero significado de la lealtad entre amigos: “La lealtad es una herramienta para que la gente haga lo que no quiere hacer”, afirma House.
Pero Trece no es la única en ‘bien aconsejar’ a Wilson: “La quimio no va a mejorar tu vida, pero el cariño si. ¿Soportar el dolor por hacer bien a un ser que quieres no es el sentido de la vida?”, le dice Foreman refiriéndose a House.
House pierde los nervios
Wilson no quiere saber nada de House, pero él sigue sin aceptarlo. Esta vez quiere que sean los padres de Wilson quienes le ayuden: "Soy Greg House, tercer mensaje que espero le indique que quiero que me devuelva la llamada. Le diría que su hijo se muere para incrementar la urgencia, pero probablemente ya lo sabe".
La frustración comienza a alcanzar niveles inauditos en House. Su último paciente intenta suicidarse para no afrontar la realidad y House pierde el control: intenta estrangular al paciente para demostrarle que sí quiere vivir. Park acaba con su agresividad dándole un bastonazo en la espalda: “Te has pasado la vida buscando la verdad, pues a veces la verdad es una mierda”
Finalmente, y contra todo pronóstico, House acepta la decisión de su amigo: “Eres el único a quien escucho. Estos días no lo he hecho y casi mato a mi paciente. Es hora de aceptar que eres más listo que yo”
Sin embargo House tendrá que lidiar con un problema más. El poco tiempo que le queda a Wilson tendrá que pasarlo en la cárcel. Su broma de tirar las entradas por el servicio es considerado un acto de vandalismo, su condicional ha sido revocada y tendrá que pasar los 6 meses que le quedan de condena en prisión. Así es él: “Gregory-Peligro-House, un nombre muy común”.