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¡Cuidado con... el tiburón!

En estos momentos de tensiones y deudas acumuladas, una boca más sólo puede traer problemas... Así que ¡cuidado con el tiburón!
La 'nueva' llega como lo hicieron todos: con los humos muy subiditos y la boca muy grande. Dice que no le gusta trabajar, que su sueño es no hacer nada y que si tuviera que trabajar ocho horas, cogería depresión...
¡Pobrecita! Tampoco sabe dónde se ha metido: en un nido de... Hijos de papá que ya empiezan a estar curados de espanto.
¡Como para tener que aguantar a estas alturas a una novata contándoles cuánto le gusta la buena vida!
¿Perdona?...
...¿Qué me estás contando?
La llegada de la nueva a la Residencia les parece un lastre que ralentizará lo avanzado y que tardará en adaptarse a la mala vida. Pero eso no lo dicen...
En vez de hablar claro, empiezan a elucubrar sobre si realmente es quién dice ser: A Gemma le ha parecido un travesti y esta duda se extiende como la pólvora entre los demás; hasta el punto de que Christian, entre risas, anima a Marc a que le pregunte "si se ha quitado el tiburón".
¡No es una bienvenida propia de un Hijo de papá educado en los mejores colegios...!
Pero la primera impresión no siempre es la acertada. Habrá que ver cómo termina el rechazo inicial que les va a provocar la nueva inquilina de la Residencia.... ¡Hagan apuestas!