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Enrique, a su madre: "No me hagas que termine tirándote por el balcón"

Enrique. 25 años, infantil, celoso, materialista. A pesar de su edad se comporta como un niño consentido y caprichoso. Al igual que muchos otros jóvenes, Enrique vive en una eterna adolescencia, pero él además es una persona violenta que amenaza constantemente a sus padres y su hermana pequeña. Hasta tal punto están asustados con el comportamiento del joven que se han visto obligados a quitarle las llaves de casa por miedo a que agreda a la menor de la familia. 


Enrique es incapaz de buscar un trabajo normal con el que obtener ingresos. A sus 25 años prefiere buscar cobre y venderlo. Cuando Carmen, su madre, intenta hacerle entender que el mundo de la chatarra no es futuro, Enrique la emprende a golpes con las cosas de la casa y, en alguna ocasión, con su propia madre
El teléfono móvil de Enrique ha desencadenado una nueva bronca que ha sacado la vena más violenta del joven. Si la hermana pequeña intenta meterse para defender a su madre, él la emprende contra ella y le echa en cara que sus padres no les tratan de la misma manera. Los celos que siente por su hermana han provocado que el joven repita una y otra vez que odia a su hermana pequeña, de la que cuando era pequeña no se separaba. 
Enrique tiene una gran falta de autoestima y puede que ese sea el motivo de que no haya sido capaz de madurar y comportarse como una persona de 25 años. Para conocer la razón por la que Enrique se comporta así, era necesario reunir a toda la familia para conocer cuáles eran las razones por las que trata de esa forma a su familia. Enrique ha explicado que no siente que sus padres, y en especial su madre, le quieran a él igual que a su hermana pequeña Carmen. Para el mediano de la familia, la hermana pequeña ha sido siempre la consentida de la familia y la que ha recibido todas las atenciones en casa. 
Los padres de Enrique han reconocido que el comportamiento que han tenido con su hijo no ha sido el mejor, por ello han aceptado una terapia con Bárbara para atajar el problema. Cuando Carmen ha escuchado la forma en la que ha estado tratando a su hijo no ha podido evitar romper a llorar y reconocer que ha rechazado a su hijo en muchas ocasiones y ha dejado por completo de lado a su pequeño. Durante años, esta madre de familia se ha refugiado en la ira y ha dejado de cuidar lo que importaba, su hijo. Tanto Carmen como su marido han puesto de su parte, han reconocido sus errores y han aceptado cambiar de ahora en adelante, ya no solo tendrán ojos para su hija pequeña. 
Enrique sentía una profunda envidia hacia su hermana pequeña, pero todo eso ha cambiado gracias a la ayuda de Jero García. Tras unos intensos días, los hermanos ya estaban preparados para pasar un buen rato juntos como cuando eran pequeños. No solo ellos ha disfrutado de un momento especial, tras ver las imágenes en las que Enrique trataba realmente mal a su familia, el joven ha roto a llorar y se ha fundido en un precioso abrazo con todos los miembros de su familia. Ha sido uno de los momentos más emocionantes de ‘Hermano mayor’, una reconciliación de la que Jero se siente muy, muy orgulloso.