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Adrián, descontrolado: "Yo voy a ser narcotraficante, proxeneta y asesino"

Adrián, a sus 19 años, se ha convertido en un joven agresivo, impulsivo y fantasioso que ha dejado de estudiar y de buscar un empleo legal. ¿Su sueño?, convertirse en sicario, proxeneta y narcotraficante. Desde que sus padres perdieron la casa en la que vivían solo piensa en hacerse rico de esta manera y, mientras tanto, les humilla y les intimida con continuos ataques de ira. Su mundo está lleno de odio y contradicciones, y sus padres ya no aguantan más. 


¿Lo que más le gusta a Adrián?, ver series de narcotraficantes y asesinos, sus máximos exponentes. Cuando su familia intenta que cambie sus hábitos, el joven monta en cólera y no duda en agredir a su padre y amenazarles con quemar el coche. No le tiembla el pulso a la hora de explicarles a sus padres que lo que él busca es hacerse asesino y narcotraficante. Los trabajos honrados como los de su familia no le valen, él por menos de 4.000 euros al mes no piensa moverse, y el narcotráfico es la salida perfecta para él. 
Todo en la vida de Adrián gira en torno a operar al margen de la ley. Él no puede superar que sus padres hayan perdido sus pertenencias tras quedarse en paro. Está convencido de que sus padres deben pedirle perdón por haber tenido que vender sus cosas para subsistir. Es incapaz de perdonarles que perdieran el chalet en el que vivían y no está dispuesto a renunciar a su anterior nivel de vida, por lo que convertirse en un narcotraficante millonario es toda su aspiración. Mezclando productos químicos intentan crear droga con la que comerciar. Un yate, cocaína y prostitutas, esa es la meta de este joven. 
Adrián no siempre ha sido así. Cuando era pequeño, siempre se mostraba cariñoso y tierno, y en especial con su padre del que no se separaba ni un solo momento y al que defendía ante todo, un comportamiento totalmente contrario al que ahora tiene con él. Pero la ira de Adrián no había hecho más que empezar. Cuando Jero García ha llegado a su casa para intentar poner fin a su comportamiento extremo, el joven le ha recibido con un extintor y amenazándole con pegarle. Comportamientos extremos requieren medidas extremas, por ello, dos trabajadores de la seguridad van a ser su sombre mientras continúe con esa actitud. Jero ha llevado a Adrián ante un juez para que comprenda cual es la pena por dedicarse al narcotráfico. 
Tras escuchar las penas a las que podría enfrentarse si, como dice se dedicara al narcotráfico, Adrián ha amenazado a Jero con quitarle la vida ante lo cual, el boxeador no ha tenido más remedio que tomar medidas de seguridad y enviar a un guardia de seguridad a dormir con él y con su familia.
Jero García ha llevado a Adrián a conocer la cruda realidad a las Barranquillas. Con ello, quiere "derrumbar su fantasía de ser traficante" y para ello se ayudará del famoso rapero Haze que le contará su propia experiencia al problemático joven. Al escuchar sus palabras, Adrián se ha derrumbado y ha roto a llorar. Parece ser que el cambio de Adrián va en serio. 

Adrián ha pasado por el duro trago de ver acompañado de Jero su comportamiento anterior. Visiblemente abatido, el joven ha visto como su actitud hacía daño a sus padres y rompía en pedazos su familia. Al fundirse en un abrazo con sus padres no ha podido evitar romper a llorar y le ha prometido a sus padres que el Adrián de antes nunca volverá. A partir de ahora echará una mano a sus padres para salir de la difícil situación por la que atraviesan.