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Bustamante, a Iván: "Construye los pilares de una vida real, eso no lo apaga un interruptor"

Iván tiene 18 años y es un joven violento, manipulador y obsesivo. Pasa 20 horas al día delante del ordenador y el resto del tiempo tiraniza a sus padres como si siguera en su mundo virtual. Gracias a Pedro García Aguado y a la ayuda David Bustamante y un experto en adicciones no químicas, Iván se dará cuenta de que sufre un grave problema y que tiene que enfrentarse a la vida real.

Hasta 20 horas al día puede pasarse Iván enganchado a un juego de internet. "Si estoy aquí es por tu culpa. No quiero tener relación contigo. Prefiero verte muerta antes de que me toques los cojones. No sirves para nada. Como madre no das la talla y como mujer tampoco. Te mereces que te trate así. Esto es lo único que  quiero. Nada más. ¡Qué asco de vida que tengo!", dice Iván.
Ana y Adolfo no saben qué hacer. El comportamiento de su hijo está destrozando a la familia y ellos tienen miedo. "He tenido que llamar alguna vez a la Guardia Civil para frenar su comportamiento agresivo para ver si tiene miedo, pero no tiene miedo a nadie.  Es muy mentiroso y manipulador y usa el chantaje", dice Ana, que recuerda que Iván era un niño, precioso y sociable.
A diferencia de Iván, sus padres si son conscientes del problema de su hijo. "Vive para estar en el ordenador y no le digas de hacer otra cosa, no le digas de ir a ningún sitio porque no lo deja. Me da tristeza no ver a mi hijo feliz y para mí es una carga insoportable. No es fácil y esto no puede ser", dice Adolfo, que recuerda que su hijo siempre fue su ojito derecho.
Pese a todo Iván no cree que tenga un problema. "Gilipolleces. Creo que exageran un poco. No es un vicio es una forma de alejarme de la realidad, de lo que pasa en casa. Otra cosa no voy a hacer", dice el joven, que ha dejado los estudios y el balonmano por el juego al que está enganchado. "Por jugar a este juego he dejado los estudios, el balonmano y la relación con mis amigos. De la escuela de hostelería me echaron porque estaba viciado y cuando llegas tarde te ponen una falta leve. A las tres graves te vas para casa", dice Iván, que asegura que él es quien tiene el control. "En mi casa mando yo. Mis padres no son nadie para decirme lo que tengo que hacer. Liarla es la forma para que me respeten."
Ana y Adolfo no se comunican
El matrimonio está muy resentido por la situación que sufren en casa. "Yo he vivido siete años sola con Iván y mientras Adolfo estaba en Barcelona, estaba mejor que ahora. Tenemos formas diferentes de educarle. Él es más blando y ahora lleva aquí cinco años, la comunicación entre nosotros sigue igual o peor", dice Ana de Adolfo, que considera que su mujer tiene que cambiar muchas cosas. "Mi mujer tiene muchas cosas que cambiar. Si se puede evitar un encontronazo, ella no es capaz."
Después de siete años viviendo en ciudades distintas, Ana y Adolfo se han acostumbrado al silencio. Sonia Cervantes les va a ayudar a romper esa barrera. "Aparentemente en vuestra casa hay una familia, una pareja y unos padres pero no es lo que parece", les dice Sonia Cervantes.
Tras escuchar a Sonia Cervantes, Ana reconoce que lleva tiempo planteándose dejarlo todo. "Estás enfadada, llevas una mochila demasiado grande en la espalda y como no empieces a descargar no vas a aguantar. Tienes que sacar todo lo que tienes ahí dentro", dice Sonia Cervantes, que le recuerda a Adolfo que no se puede mostrar impasible ante el sufrimiento de su mujer. "Si cuando saca lo que lleva dentro obtiene esta respuesta se pregunta para qué lo hace. Si empiezas a soltar y a escuchar, a lo mejor no te sientes tan poco valorada. Ábrete. Son tu hijo y tu marido."
Ante la delicada situación del matrimonio, Pedro García Aguado interviene y propone a la pareja una actividad en la que por fin se dicen lo que siente. "Cuando estaba con Iván sola iba mejor. Contigo ha hecho lo que le ha dado la gana. Me has desautorizado y él iba al sol que más le convenía", le dice Ana a Adolfo, que reconoce sus errores. "Tuve debilidad por mi hijo y no supe poner unos límites. Prefería que estuviera en casa, a que se metiera en cosas", dice Adolfo, que cree que su mujer también lo ha hecho mal. "Levantas la voz demasiado. No le provoques."
Tras escuchar atentamente, Pedro García Aguado saca a Adolfo de su error. "¿Por haber estado siete años separados tienes que permitirle esas cosas? Ella no le provoca le pone normas y como está harta pierde los papeles", le dice a Adolfo, que muestra su intención de cambiar. "Te voy a apoyar a ti tengas o no tengas razón pero no te vengas a mí tampoco."
"Cumple el perfil de una adicción a internet"
Por primera vez desde que comenzó 'Hermano Mayor', Pedro García Aguado se enfrenta a un caso de adicción no química. Consciente de sus limitaciones frente a esta problemática, Pedro García Aguado recurre a Francisco Lorenzo, un especialista en este tipo de adicciones que le indicará las pautas a seguir con Iván.
Francisco Lorenzo analiza el comportamiento de Iván y concluye que tiene un problema muy grave. "Cumple el perfil de una adicción a internet que le está llevando a una realidad virtual en al que evade todo tipo de problemática. Hay que evitar cualquier contacto con móvil internet… Creo que va a ser incapaz de afrontar algunas responsabilidades y conforme no vaya cumpliendo se irá dando cuenta de que el juego también puede estar repercutiendo en otras cosas. Lo ideal es que haya alguien que se lo quite porque si no se va a cerrar muchísimo contigo y que tu trabajo sea generarle alternativas para que se vaya trayendo a esta realidad."
Pedro García Aguado le quita el ordenador a Iván
 Tas el encuentro con el especialista, Pedro García Aguado opta por retirar el ordenador y precintar la habitación en la que Iván podía pasar recluido 20 horas al día. Lo hace con la ayuda de sus compañeros de balonmano, que desconocían el problema de Iván. Iván permanece impasible. "No me ha dado ninguna rabia. Estoy bien", dice Iván que estará acompañado de un vigilante durante todo el día.
Durante la primera noche sin acceso al ordenador, Iván trata de engañar al equipo de 'Hermano Mayor' y esconde una videoconsola portátil. El vigilante le descubre y se lo cuenta a Pedro García Aguado. Aprovechando la ausencia del coach de Cuatro y el vigilante, Iván arremete contra sus padres. Inmediatamente, Pedro García Aguado interviene. "No tienes que ser tan cobarde cuando no está el vigilante agredir a tu padre", dice Pedro García Aguado, que tiene que perseguir al joven en su huida. "Hasta dónde quieres esconderte. Tan cobarte eres que no sabes afrontar la realidad. Deja de huir porque eso no te lleva a ninguna parte. Te estoy ofreciendo un camino para que cambies. No crees que tengas un problema con esto y lo tienes grande, tanto que tu vida se basa solo en esto. Cuanto más hables más información tengo para guiarte. No puedes ser un muñeco de un videojuego, eres Iván, un ser humano. No puedo permitir que te vuelvas a meter ahí. La vida real es mucho más que conseguir un tesoro dentro del juego, podrás conseguir muchas más cosas en otros ámbitos de la vida", le dice a Iván, que en lo único que puede pensar es en jugar y cumplir su misión diaria en el juego. 
El cambio de ciudad marcó a Iván
Iván está consiguiendo no entrar en la habitación precintada e insiste en que lo lleva bien. El joven sigue sin reconcer su adicción y se empeña en culpar a los demás de sus problemas. "Tu vida está marcada por culpabilizar a los demás de lo que tú haces y no dudas en utilizar la mentira. Con la que más disparas esas acusaciones es con tu madre pero eres tú el que decide mentir y culpar a los demás de todo loque haces mal", le dice García Aguado a Iván, que finalmente reconoce que el traslado de Barcelona al pueblo le cambió la vida. "No eres el primero ni el últmo chico que sus padres por motivos económicos deciden cambiase de ciudad. Eso no te da derecho a culparles y tratarles como les tratas. El problema es si quieres afrontar la realidad."
Poco a poco, Iván va recuperando su autocontrol. Es el momento de ponerlo a prueba devolviéndole el ordenador. ¿Será capaz de no conectarse?  Sin vigilante en casa, Iván es capaz de pasar la noche sin entrar en la habitación del ordenador pero la tensión vuelve a casa. "Lo quiero dejar todo", dice Iván, que no se siente capaz de superar su adicción. Ante la situación que genera el tener el ordenador en casa, Pedro García Aguado decide llevárselo de nuevo. Iván se refugia en una habitación y rompe su compromiso. Se lleva el móvil de su madre.
Pedro García Aguado, a Iván: "Cuando me quitaron las drogas me cagué de miedo"
Cuando Iván está más calmado, Pedro García Aguado habla con él y le explica qué le está pasando. "Cuando uno deja de hacer cosas aun a sabiendas de que eso trae problemas eso se llama dependencia, es una enfermedad reconocida por la OMS y hay que tratarla. Nos parecemso más de lo que te gustaría y esto ya lo he pasado con el alcohol y las drogas. Aunque no lo sepas y no lo entiendas estás pasando un síndrome de abstinencia. ¿Crees que no sentí miedo cuando me quitaron la droga? Me cagué de miedo. No soy el chulo que cree que lo domina todo, ¿quién soy? No soy el personaje del juego, ¿quién soy? ¿Qué miedo es el real?", le dice a Iván, que econoce que tiene miedo de no ser capaz de superar su adicción y asume que no es capaz de hacerlo solo. "No abriste la puerta del ordenador, sí eres capaz."
Iván vive la lucha interna propia de un dependiente y necesita calmar la ansiedad con el deporte.Pedro García Aguado se le lleva al pabellón en el que jugaba con su equipo de balonmano y le invita a practicar lucha con un experto. Tras unos minutos, Iván se rinde. "No se enfrenta. A la primera de cambio se deja. Hay un paralelismo en la vida con los problemas. Los problemas hay que afrontarlos, con afrontarlos hubiéramos conseguido más", le dice David a Iván que se niega a seguir aunque sabe que su oponente no le hará daño. "La sensación que tienes ahora es la misma que tienen tus padres cuando entran en tu habitación. ¿Por qué les haces sentir así? Aun con miedo intentan ayudarte. Ellos vencen el miedo a su hijo."
Tras la actividad Iván se rompe. "Lloro por lo que les he hecho a mis padres. No quiero esto para ellos. Quiero y tengo que cambiar", le dice a Pedro García Aguado. "Todo el mundo se equivoca y el valiente es el que sabe reconocer los errores."
"Es como si te diera miedo la vida real"
Por fin, Iván ha sido consciente del daño que estaba haciendo a sus padres con su compartimiento y su mundo virtual. Ha llegado el momento de saber en qué momento comenzó su dependencia y cómo se siente. "Me gusta actuar como líder. Me pongo a hablar y me escuchan, le hacen caso, grita...", dice Iván a Pedro García Aguado que le explica que la realidad del juego no es verdad. "Tu familia no son personajes de un juego, infravaloras a tus padres. Es como si te diera miedo la vida real."
Poco a poco, Iván se abre a Pedro García Aguado, al que le reconoce sus miedos. "Tengo miedo al rechazo, a que no me hablen y me vean como un bicho raro", dice Iván, que se cree incapaz de encontar novia. "A una chica no le guste estar con un chico sin estudios, me tienen que llamar al fijo y estoy un poco gordo", dice Iván, que por fin comprende que todo eso es producto de su adicción. "Tu cerebro se ha enganchado y aun sabiendo que estás tirando tu vida."
Bustamante, a Iván: "Construye unos pilares que sostengan una vida real, eso no lo apaga ningún interruptor"
Cuando el cambio de Iván es más que evidente, Pedro García Aguado viaja con él a Madrid. Allí, el joven conoce a su ídolo, el cantante David Bustamante, que le explica que tiene que luchar por construir una vida feliz y real al lado de los suyos. "La vida son decisiones que puedes ir tomando. Cuando generamos mundos ficticios, por mucho éxito que tengas, cuando se apaga no es real, se acaba. Cuando luchas, construyes unos pilares que sostienen una vida real no hay interruptor que apague eso", dice el cantante.
En su charla con Iván, Bustamante dice a Iván que no debe tener miedo al rechazo. "Quien no te acepte como eres, no te merece. ¡Anda que no me han dado calabazas en la discoteca pero alguna vez he pillado!", dice el cantante, que ha recordado cómo conquistó a Paula Echevarría. "Ligué a mi mujer de una forma muy friki. Como yo era cantante y ella actriz le dije que qué tenía que hacer para que protagonizara mi siguiente videoclip. Ella me dijo que normalmente no hacía esas cosas y que me daba el teléfono de su representante. Entonces le dije que quedaría a cenar con su representante porque era una excusa para pedirle el teléfono. Ahí cayó y desde ese momento no nos volvimos a separar,. Imagínate que me dejo llevar por el miedo y pienso que no soy suficiente para ella. No tendría todo lo que tengo ahora", ha dicho el artista, que ha invitado a Iván a su próximo concierto en Coruña. "Verás a una persona muy feliz porque tomó decisiones acertadas, pese a que tenía miedo tiró para delante."
Iván empieza una terapia para superar su adicción del ordenador
Tras el encuentro con David Bustamante, Iván sale a la calle. Lo hace en Santiago, en la Plaza del Obradoiro. Allí toma conciencia de sus limitaciones a la hora de relacionarse con la gente. Iván mantiene la distancia con un grupo de jóvenes al que tiene que guiar por la zona y decide que debe hacer algo. De la mano de Pedro García Aguado, Iván acude a un centro para iniciar una terapia. "Voy a ser capaz, pero me va a costar", dice Iván, que comienza su terapia inmediatamente.
Tras varias semanas de trabajo, Iván se ha dado cuenta de su problema de conducta y de su adicción. "Me da vergüenza verlo", dice Iván, que consigue que sus padres le den una nueva oportunidad. "Me arrepiento", dice el joven, que además contará con la ayuda de sus compañeros de balonmano. "No estás solo, nos tienes a todos."