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Pilar, Rosi y Verónica se unen para luchar juntas por el bien de Lorena

La falta de comunicación entre la abuela y el resto de la familia le ha servido a Lorena para crear un mundo a su medida donde no hay reglas. Para solucionar esto y que por fin puedan ayudarla, Pedro García Aguado las reúne. Por primera vez, Pilar y Rosi se dicen las cosas a la cara. "Nunca me ha caído bien. No me ha gustado como novia de mi hijo ni como madre de mi nieto. Mi hijo tenía trabajo y estaba todo bien y fue conocerla y hundirse todo", dice Pilar, que reprocha a Rosi que cuando se separó de su hijo no se hiciera cargo de Lorena. “No te interesaba cuidar a tu hijo. Vivió conmigo hasta los 16 años, cuando ingresa un centro." Es precisamente esta situación la que ha alimentado el comportamiento de Lorena. "No puede ser que haya una grieta educativa. Si en una casa se dice A en la otra se dice A aunque no esté de acuerdo", les dice Pedro García Aguado.