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La abuela de Lorena no permite que se quede a dormir en su casa

Sin una residencia fija, Lorena busca refugio en casa de su abuela paterna. “Yaya, las hijas de puta de mi madre y mi hermana me han echado de casa. Mi madre y mi hermana tienen un enganche brutal y me sacan de quicio.  No puedo más”, le dice a su abuela, que no acepta que su nieto se sienta mujer. “¿Quieres que cambie? Ponte en mi lugar y acéptame tal y como soy. Quiero ponerme tetas. No lo vas a entender nunca. Queréis que cambie, aceptadme de una vez”, dice Lorena a su abuela, a quien ha amenazado y robado en varias ocasiones por lo que ella prefiere no darle cobijo por más tiempo.  “A mí menos los muebles me has robado de todo. Si tú tienes interés en cambiar  y en ser más persona ahí me tienes pero no puedo tenerte aquí porque el otro día me cogiste cincuenta euros, otro día me robaste la tarjeta…”, dice Pilar quien, a pesar de no tener relación con la familia de Lorena, le pide que se ponga en su lugar. “No es la primera vez, tienes que pensar en ellas.”