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David Albelda, a Germán: "La crítica hay que asimilarla y eso te hará mejorar y aprender"

El mayor temor de Germán es decepcionar a su padre y no estar a la altura. Germán nunca ha sabido afrontar la presión a la que era sometido por su padre y ha terminado por rebelarse. El futbolista David Albelda vivió una situación familiar con su progenitor y ayuda a Germán a comprender que la forma en la que uno afronta las críticas es vital. "Mi padre era ciclista profesional y me exigía mucho. La diferencia está en la manera de tomarse las cosas cuando tu padre te lo dice. A casi nadie nos gusta que nos digan las verdades porque parece que nos estén atacando pero la familia sólo quiere el bien de uno mismo. Si te abres y eres receptivo te darás cuenta de que lo dicen por tu bien y eso te hará mejorar y aprender", le ha dicho el futbolista a Germán, que se da cuenta de que tiene que cambiar su actitud e intentar superarse ante las críticas.

Mentiroso, egoísta, desconfiado, despota, manipulador y egocéntrico. Así es Germán, un joven de 21 años que se niega a asumir sus errores y culpa a todo el mundo de sus problemas. Su único objetivo en la vida es disfrutar y tener dinero para sus caprichos, aunque eso suponga robar y humillar a sus padres, a los que no tiene el menor afecto. "Tengo una familia de mierda y no confío en mis padres", afirma Germán, que fue condenado a realizar trabajos sociales por un robo.
'Flipada de mierda', 'que te calles la boca', 'hija de puta' 'mala madre' o 'me das asco'. Esas son algunas de las frases que Germán dedica a sus padres cuando le reclama que haga algo con su vida o no le dan dinero para sus caprichos. La actitud de Germán ha convertido la vida de sus padres en un auténtico infierno. Cualquier excusa es buena para arremeter duramente contra sus padres, a los que humilla por no encontrar trabajo y a los que acusa de mentirles sobre la situación económica. "Si no vas de bares y no tienes vicios ¿dónde está el dinero? Cuanto llevas sin comprarme nada. Estoy hasta los cojones de ti, te tengo mucho asco."
Sus padres no sabe cómo afrontar la situación. "Está descontrolado, fuera de sí, histérico. Me da miedo", dice su madre, que asegura al equipo de 'Hermano Mayor' que Germán está obsesionado con el dinero, con las marcas y con vivir la vida. "Miente, manipula, se lleva todo a su terrerno para salirse con la suya y responsabiliza a todo el mundo de lo que pasa."
Germán no podía soportar a su padre
La relación de su Germán con su padre es especialmente complicada. Germán no soporta las exigencias de su padre, al que reprocha no haberle prestado más atención y haberse dedicado únicamente a trabajar. "Se me hinchan los huevos de aguantar tus gilipolleces. No quiero hablar contigo... Me has cohibido, has querido hacerme una marioneta tuya y estoy hasta los cojones. Siempre lo mismo, que estudie, que trabaje... Nunca te has sentado conmigo y no quiero saber nada de ti. No he tenido infancia contigo, ni nada... ¿Dónde están los partidos de fútbol? ¿Dónde están los buenos recuerdos contigo?", le dice a su padre, al que culpa de los conflictos con su madre.  "Nunca me he llevado mal con mi madre hasta ahora. Le has comido el cerebro y has hecho que cambie. Tengo 21 años y quiero ver la vida de otra manera. No lo aguanto, te tengo asco."
Germán, un desconocido para sus padres
Germán nunca se ha hecho responsable de su errores y vive en una realidad que se había creado él, según explican sus padres. "Quiere que veamos nuestra vida a través de sus ojos", reconocen sus padres, que creen que la enfermedad de su hermana pequeña también marcó a Germán. "El tener un hermana tardío y lo de la enfermedad... Si nos hemos volcado en ella no es porque la queramos más es porque ha venido así", le dicen sus padres a Pedro García Aguado, que les explica que busca la confrontación porque el papel de víctima para echar la culpa a los demás.
Con el paso de los años, la situación con German se ha tensado hasta tal punto que sus padres apenas le conoce. La familia llevaba años sin hablar. Gracias a Pedro García Aguado Ana y su marido toman conciencia de la situación. "Hay un distanciamiento entre German y vosotros. No es agradable estar siempre a la gresca y uno se retira. Hasta que no se restablezca la comunicación, esa distancia es insalvable", les ha dicho Pedro García Aguado, que le ha descubierto al padre de Germán que él es la persona a la más idolatra y la que nunca le ha demostrado lo orgulloso que se siente de él. "Tu estrategia le hunde más. Has sido mal comunicador", ha dicho Pedro García Aguado  al padre de Germán, que está dispuesto a cambiar. "Hay que cambiar el chip, hay que abrir más el corazón hacia la persona que quieres, hablar más con él."
Germán reconoce que tiene miedo a defraudar a su padre
Tras varias semanas de trabajo y cuando Germán derrota, Pedro García Aguado le explica que su padre está ahí para evitar que se caiga por el precipicio. "Tus miedos y tu inseguridades te bloquean. No digo que no te hayan pasado esas cosas, te digo que lo que estás pensando de lo que te ha pasado es lo que te hace estar así. Lo que tú has generado y construido es lo que te tiene jodido. La sensación de pérdida y de inutilidad sólo las puedes cambiar tú y lo que estás pidiendo no se consigue con violencia y diciéndole a tu padre que te da asco..."
Finalmente, Germán se abre al coach. "No me siento con fuerza, no tengo motivaciones... Temo no estar a su altura... No quería defraudarle, quería quedar bien y esa presión no podía soportarla. No voy a llegar al nivel que ha llegado él", ha confesado Germán, que por primera vez ha reconocido que su padre ha sido muy importante. "Gracias a mi padre yo sé hacer muchas cosas", le ha dicho a Pedro García Aguado que le hace ver que su padre siempre estará ahí. "Tu padre te quiere tal y como eres y si te ha exigido tanto es porque te quiere un huevo y no quería que fracasases. Trabaja de verdad y arrima el hombro y verás como eso que esperas llega solo. Si no haces nada te quedas en el pozo", le ha dicho el coach a Germán, que gracias a Andrea, una joven que ya pasó por 'Hermano Mayor' consigue superar sus complejos físicos.
David Albelda, a Germán: "La crítica hay que asimilarla y eso te hará mejorar y aprender"
Durante años, Germán se ha quejado de lo exigente que era su padre y se escudaba en eso para no hacer nada. Sin embargo, para Pedro García Aguado eso no es excusa y le pide a David Albelda que comparta con el joven su experiencia. "Mi padre era ciclista profesional y me exigía mucho al ver que yo quería ser futbolista. La diferencia está en la manera de tomarse las cosas cuando tu padre te lo dice... Es verdad que a casi nadie nos gusta que nos digan las verdades porque parece que nos estén atacando. Pero, la familia sólo quiere el bien de uno mismo y si te abres y eres receptivo te darás cuenta de que lo dicen por tu bien. Eso te hace mejorar y aprender", le ha dicho el exfutbolista
Las críticas tienen que dar fuerza para mejorar. Hay que rebelarse y demostrar a los que te critican que se equivocan. "Me rebelaba ante la crítica y me decía que iba a hacerlo bein para callar las bocas. La critica hay que asimilarla. Un padre es exigente y quiere que su hijio sea el mejor. Después está la manera de decirlo y la manera de recibirlo", le ha dicho el futbolista que ha reconocido que tras analizar las críticas que su padre tenía razón.
Basándose en la experiencia de Albelda, Pedro García Aguado consigue que el joven abra los ojos. "No lo hace por fastidiar", le ha dicho Aguado a Germán, que se da cuenta de que tiene que conseguir convertir las críticas en algo positivo. "Me he visto reflejado en Albelda. Ha vivido algo así pero ha sabido como llevar las críticas. Ha sabido explotar pero explotar para bien."
Germán pierde el miedo al fracaso y se reconcilia con su familia
Tras varias semanas de trabajo, Germán está dispuesto a trabajar por su felicidad y la de su familia. "Nunca me había visto así. Es lo más vergonzoso y penoso de la vida, soy una bestia. Me siento una mierda. Mis padres stán martirizados", dice Germán al ver como se comportaba con su familia.
Germán es consciente del infierno en el que se había convertido su vida. Sin embargo, el joven recibe un último toque de atención. Sus padres se marchan de casa. El miedo a haberlo perdido todo se apodera de Germán, que reconoce que no podría vivir sin sus padres. "Me ha descuadrado. Estoy echo polvo, asustado, estoy jodido. Me arrepiento de todo. Siento un nudo en la carganta", dice Germán, que al ver a sus padres se rompe. "No quiero volver a discutir, no quiero volver a chillar. Quiero volver a sentarme en la mesa y estar con vosotros", les dice a sus padres.
El cambio de Germán va acompañado del cambio de sus padres. Por primera vez, su padre se muestra orgulloso de él y le dice lo importante que es en su vida. "No puedo dejarlos nunca, son lo más grande que hay. Estoy muy orgulloso", le dice a Germán, que sabe que cuenta con el apoyo de su familia, ha perdido el miedo al fracaso y se siente con fuezas para afrontar sus problemas.