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El noveno caso: Miguel

Cuando está sin dinero, se altera y su madre es la primera en pagarlo. Se vuelve aún más agresivo y los gritos e insultos son lo único que es capaz de decir. Además, destroza todo aquello que encuentra por el camino y hasta destroza puertas.
Para Miguel, sólo hay una culpable de todo lo que le sucede: su madre Encarna. Reconoce que la separación de sus padres de hace algunos años le afectó profundamente y es con su progenitora con quien lo paga.
Encarna cree que, aunque tenga "buen fondo", Miguel lo tiene perdido. Tiene prohibido fumar en casa, ya que su madre tiene problemas respiratorios, pero no hace caso de dicha prohibición.
Hay ocasiones en las que Encarna tiene miedo porque no puede controlarlo y admite que "se me ha escapado de las manos".