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Jonathan lleva su físico al límite para redimir sus errores del pasado

La última locura de Jonathan fue nadar 110 kilómetros, 33 horas seguidas en el agua. Ese afán de poner su físico en situaciones límite le viene a Jonathan de su necesidad de redimir sus errores. Tras pasar por la cárcel cumpliendo una pena por un trágico accidente de tráfico, Jonathan prometió a su madre que iba a hacer que se sintiera orgullosa de él y esa es la razón por la que nada. Durante su instancia en la prisión, que duró 3 años, Jonathan aprovechaba la libertad condicional para nadar largas distancias. Cada vez que regresaba a la cárcel, Jonathan hacía ejercicios en el patio sin agua con la promesa de unir las siete islas a nado. Sus compañeros se reían de él, pero cada vez se esforzaba más por conseguir lo prometido. Para Jonathan, la mente fue fundamental para superar esa dura experiencia. “En mi celda yo visualizaba mi sueño”, afirma. Su próximo reto es nadar desde Valencia a Ibiza, 170 kilómetros.