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Luis toma partido por Arantxa

El malagueño rompe el hielo con sus pretendientas y muestra sus cartas: Arantxa es la elegida.

Luis, ese hombre cauteloso, empieza a tomar partido discretamente, no es hombre al que le guste airear sus sentimientos, pero poco a poco en Casarabonela se van poniendo poco a poco los puntos sobre las íes.
Arantxa es todo lo que busca en una mujer, es sensual, tiene carácter, genio, está segura de sí misma, podría ser la granjera de su vida. Luis da un paso en firme en su relación con ella y se declara, a su manera: ‘¿Tú no tienes el gato en la talega? Yo soy el gato’.
La canaria afirma que cada vez le gusta más, siente mariposas en el estómago. Los típicos síntomas del enamoramiento. Mientras ella ve todo del color de rosa, sus compañeras, Maica y Yuna, muertas de celos, empiezan a sacar defectos.
Maica reacciona con maldad, ‘me gustaría que se llevara un chasco, y decirle, jódete’. Ella lo tiene claro, la elección de Luis a la larga se le volverá en contra: ‘Ahí no hay nada, y no va a haber nada, y a ella le va adurar nada’.
Pero a los celos, le siguen la negación y la ira. Tanto Yuna como Maica están de acuerdo en sentirse cero atraídas por el Luis que han conocido. ‘Yo necesito más hombre’, asegura Yuna.
Yuna, la gran decepción
Luis tenía verdaderas ganas en conocer a Yuna, la imagen que había proyectado la joven en él era inmejorable, pero en cuestión de días, todo cambió. ‘es como si pones un oso polar en el desierto’, argumenta Arantxa.
No tiene nada que ver en el ambiente de Luis: es vegetariana, tiene miedo al agua, no le gustan los toros, no está acostumbrada a la vida del campo, etc.
Pero Yuna no es la única decepción para Luis. Maica ha resultado ser todo lo contrario. La niñería con la que reacciona al ver el interés del malagueño en su compañera, roza los límites. Se siente traicionada y acusa a Luis de no ser claro. No es capaz ni de mirarle a la cara mientras se explica: ‘Si tienes todo tan claro podrías haberlo dicho de frente’.
Luis, no se siente aludido por sus palabras, entiende que no ha hecho nada malo: ‘Maica se pudo sentir despechada, cada uno dispara con lo que puede. Tengo la costumbre de no enfadarme con nadie’.