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Llegó la paz a la granja de César

La vida de Eloisa en Cevico de la Torre, ha sido una verdadera montaña rusa. Cada día era una aventura: cambios bruscos de humor, celos enfermizos, ganas de polémica, etc.

 

La convivencia con sus altibajos ha sido un infierno para todos. Primero con Gloria, con quién no soportaba compartir la atención de César, y después, con su cibernovia, Ángela. La llegada de ésta última supuso un soplo de aire fresco en la granja, pero para ella también había Elo.
Lo curioso es que el desencadenante final de su retirada fue por culpa de Ángela. Por primera vez en su estancia en Palencia, Elo se encontraba feliz, a su manera se llevaba bien con Gloria, incluso tenía tiempo para alagar a César. Pero entonces llegó el comentario: ‘Un poquito de compostura, ¿no, tía?’.
Elo había bebido y estaba eufórica, y Ángela llegó para provocar. El capítulo uno del culebrón fue en el coche, el segundo en la casa, el tercero durante la cena, y el último…cuando recogió sus cosas de la granja.
Pero que quede claro para todos, Elo se va porque quiere: ‘Soy completamente incompatible con este señor, me retiro’. Pero lo cierto es que la decisión de su abandono se sucedió en el capítulo 3: la cena.
César se sinceró, solo tiene ojos para Gloria. Elo puso su granito de arena y empujó a la pareja a acercarse. Desde su bronca con Ángela, Elo tenía claro que César tenía que acabar con su compañera, pero el verse tan fuera de lugar, le hizo saltar como un resorte: ‘Estoy acostumbrada a ganar, siempre quiero ser el centro de atención’.
El arrebato y el alcohol le hicieron decir perlas como:
‘No ha nacido hombre en la tierra que me desprecie como este señor.’
‘Pierdo con mucho orgullo, no me iba a llegar un gran premio’
‘Quiero que me invites a marchar elegantemente, pero que sepas que la que se va soy yo’
Y entonces…llegó la paz
Gloria se sintió culpable, la marcha de su compañera la afectó más de lo que pensaba. Ha sido capaz de perdonarle todos sus desplantes, y tras una noche agitada de sentimientos…amanece, que no es poco.
Desde muy temprano se respiraba paz y tranquilidad en la granja. Silencio, mucho silencio y sobre todo…una luz al final del túnel.