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Adiós a la tercera en discordia

Tres granjeros han sacado de sus casas a las mujeres que entorpecían su búsqueda del amor. El cariño y la ternura no pueden surgir en un ambiente de tensión.

Donde caben dos no caben tres. César, Gustavo y Jonathan deciden cuál de sus tres pretendientas no encaja en sus vidas. Pasado el mal momento, vuelven a estar dispuestos todos los ingredientes para la pasión.
Todos menos Luis, que ha necesitado más tiempo para comenzar a mover ficha, han solventado el problema de la tercera en discordia. Algunos, se han encontrado la solución sin buscarla, como César.
El palentino, sin comerlo ni beberlo se encontró a una Elo despechada, que decidió tras un calentón, no volver más a la granja. César asintió y cedió a los deseos de su pretendienta, no era de sorprender, el carácter de Elo predecía que su marcha sería sonada.
Vanessa, adiós definitivo
En Cabanillas, el pueblo de Gustavo, la tragedia se sucedía de noche. Vanessa acababa con sus oportunidades de conquistar el corazón del granjero, después de sufrir una gastroenteritis.
Cristina, más que harta de los vaivenes de su compañera y de sus continuas pataletas por llamar la atención, (eso opina ella), enciende la última chispa y colma la paciencia de Gustavo. Ya no consiente que se le falte el respeto a la brasileña e invita a Vanessa a abandonar definitivamente la granja.
La gallega tiene unas últimas palabras antes de marchar: ‘No os arranquéis los pelos, yo ahora me voy, tenéis una rival menos, y ahora sois muy amigas, pero mañana, a ver qué pasa’.
Los riesgos de una cita a ciegas
Aunque Betsaida era la candidata más compatible con Jonathan, en la práctica, todos sabían, incluidos los interesados, que lo suyo no tenía futuro. La cibernovia dejó claro desde el principio que no estaba dispuesta a mancharse las manos trabajando, y tampoco se iba a comer las sobras de otra. Su guerra principalmente fue con Elisabeth.
Las dos mujeres, de caracteres totalmente opuestos, chocaron desde el primer minuto. El interés de Betsaida por Jonathan se esfumo la primera noche, cuando postró su interés en el hermano de su granjero. A sabiendas de que Betsaida no era competencia, Elisabeth se enzarzó con la cibernovia en varias ocasiones, algo más estaba en juego que Jonathan: el orgullo.
Tras una desagradable pelea frente a la madre del granjero, en la que no pararon de tirarse pullas. Jonathan no tuvo más remedio que tomar una decisión: quedarse con dos. ‘Estoy un poco indeciso, pero Betsaida, no eres mi tipo’, afirma Jonathan
Betsaida no reacciona con sorpresa ante esta decisión. Jonathan le ofrece su amistad y ella no se la niega, pero su cara no denota demasiado entusiasmo. Una vez más, Elisabeth encarrila la conversación, vuelve a atacar a la cibernovia, y Betsaida responde: ‘Estoy loca por reventarte la mamona’.