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En el amor y en la guerra...¡todo vale!

Aún no suenan campanas de boda en el quinto programa de Granjero Busca Esposa. Hay quienes tratan de conquistar a su granjero a base de trabajo y duro esfuerzo, otras optan por ganarse a la familia, y están las que despliegan sus mejores artes en las primeras citas. Todo para ganarse el favor de su granjero antes que su rival. Ellos, mientras, se dejan querer.

Vanesa y Cristina hasta ahora no habían puesto pegas a ayudar a Gustavo en sus tareas ganaderas, pero, tendrán que enfrentarse a un nuevo reto con el que no contaban. ¡La trashumancia! Deberán  emprender una intensa caminata de 80 kilómetros, en la que  atravesarándo las Bárdenas Reales de Navarra. Llevarán 2.000 ovejas a su cargo durante cuatro días sin perder ninguna… y lo afrontan con ánimo desigual. A Cristina le sirve para conocer un poco más al navarro y sentirse más próxima a él. En Vanesa, el desánimo hace mella en forma de celos, unos celos que la llevarán a hacer la maleta mucho antes de lo planeado.
En Cantabria Rebeca está indignada, contaba con ser el centro de atención de Jonathan y no parece que lo esté consiguiendo. Está convencida que el ganadero le está haciendo pagar el no haber pasado la noche juntos. Elisabeth aprovecha esta distancia para acercarse a Jonathan. Él, mientras tanto, no toma partido y espera la llegada Betsaida, su cibernovia.
En casa de Román, en Mota del Campo, los problemas son otros. Yésica llora ofuscada porque ni se hace con la vida del campo ni consigue entender las costumbres taurinas de la familia de  Román. Pero no será las únicas lágrimas que derrame en esta jornada… Teresa tiene un secreto que no podrá mantener en silencio mucho tiempo. Desvelarlo supondrá, para ella, un desenlace abrupto y, para Román, enfrentarse a una verdad que es incapaz de asumir.
La vida de Melendi no se limita a tractores y bailar salsa. El asturiano tiene parte de su ganado en lugares recónditos y para cuidar de sus vacas las chicas tendrán que conocer la auténtica vida salvaje y, no solo eso, disfrutarán de ella. Horas de senderismo, pisando barro y adentrándose en los montes asturianos harán que Vanesa y Eva valoren mucho más los rigores del trabajo de Melendi.
Las chicas de Luis pasan más tiempo solas del que querrían. Han ido a Málaga a buscar esposo y el candidato pasa más tiempo fuera de la finca que en ella, aunque procura compensar sus ausencias con atenciones y detalles para con las canarias. Maica y Arantxa empiezan a ocupar posiciones. Son conscientes de que no les sobra el tiempo y necesitan pasar tiempo a solas a con el jinete.
En Cevico de la Torre, sigue siendo Eloísa quien no permite que César baje la guardia en ningún momento. La catalana no consigue controlar su carácter y hasta cuando el palentino la invita a cenar  es capaz ponerse celosa. Su temperamento impetuoso y la necesidad de ser el centro de atención permanente harán que César empiece a pasar más tiempo con Gloria. Poco a poco, la sevillana empieza a llevárselo  a su terreno.
La cibernovia no ha llegado aún a las granjas, pero su presencia se deja ya notar en las vidas de los ganaderos. Todos mantienen contacto con ellas a través de internet, así que las chicas procuran ganar terreno antes de que empiece la convivencia a tres. En las granjas  no hay espacio para dos mujeres. Todas lo tienen claro y empiezan a pasar a la acción. Se hacen con la familia y los amigos, asumen el trabajo del campo… no tienen tiempo que perder porque la cibernovia está a punto de llegar.