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A Román se le van los ojos

Los escotes son siempre directamente proporcionales a la discreción de las miradas

A más escote, menos disimulo. Es una regla de tres perfecta y que se cumple en el 100% de los casos. Román no puede evitar centrar su mirada en el escote de una de sus citas, concretamente de Sonia, una chica que además de pecho, tiene nombre…¡y cara!.