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Jonathan alardea de haber hecho 'dos faenas en una noche', mientras Elisabeth lo desmiente

El granjero lo tiene claro desde el primer día: lo que quiere es llevarse a la cama a cuantas más chicas mejor. Ha visto la ocasión perfecta con la llegada de Betsaida, de su cibernovia. A falta de una cama, él la comparte con la chica que más esperanzas le está dando: Elisabeth. Aunque los gemidos en la noche apuntaban a que estaban teniendo más que palabras, ella ha asegurado que entre ellos no había pasado nada.

“Soy Jonathan, “el granjero”, y me encanta el sexo”, rezaba su camiseta, dejando claro que su prioridad es el goce físico. El granjero había maquinado el plan perfecto para poder llevarse a la cama a la pretendienta que más le sigue el juego: Elisabeth.
La llegada de Betsaida, su ‘cibernovia’, ha revolucionado por completo el ambiente de la casa, al mismo tiempo que suponía una plaza más que ocupar a la hora de dormir. El granjero, que lo tenía todo más que planeado.
Había tres camas para cuatro personas, y él lo tenía muy claro. “Tú duermes conmigo y ellas dos juntas”, le ha dicho a Elisabeth. La ‘proposición indecente’ ya estaba hecha, y a la rubia le había parecido bien, aunque mirando de reojo a sus otras dos competidoras ha propuesto una ‘rotación’ de camas.
A Rebeca, la idea seguía sin convencerle: “Yo no me turno porque no lo conozco”. Según Elisabeth, la otra pretendienta estaba súper rabiosa porque “está súper segura de que es ganadora”, pero de todos modos era ella la que esa noche iba a meterse en la misma cama que el hombre más deseado de la casa.
“Esta noche me lo voy a pasar como los indios, va a ser ‘Corrupción en Miami 4’”, decía Jonathan mientras adecentaba la cama y se frotaba las manos pensando en todo lo que podía albergar ese escenario durante la noche.
Al apagar las luces, la oscuridad ha dado paso a los gemidos. Todo parecía apuntar a que el semental de la manada estaba intentando atacar a su hembra, mientras ella se le resistía. “Jonathan, no me hagas eso”, decía Elisabeth. “Es que hoy no rindo, qué fuerte…”, se lamentaba el granjero, insinuando que su ‘hidráulico’ había fallado en el momento clave de la faena, mientras que su víctima se quejaba del mal olor de sus pies.
Al día siguiente, en la quedada con sus amigos, Jonathan, como todo semental que se precie, alardeó entre sus amigos de que esa noche había sido “la de los toros”, con dos faenas ni más ni menos. Ellos le trataban de fantasma, pero él insistía en que además habían sido “sin sacarla y en media hora”, algo que el granjero consideraba un éxito absoluto. Sin embargo, Elisabeth, lo ha desmentido todo: “Por las noches le doy el culo: él duerme para un lado y yo para el otro”.
Betsaida, la ciber-novia, no está interesada en Jonathan, pero eso no lo saben el resto de las pretendientas, que siguen rabiosas desde su llegada a la casa del granjero. Sin embargo, ella se ha fijado en el hermano del señor de la casa, Iván, al que no duda en atacar a traición, mientras él escapa ‘picando rueda’.