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Un adelanto exclusivo

Filmamos cómo maltratan a un oso para extraerle la bilis

pueblo, Frank Cuesta y su equipo consiguen entrar en un garaje clandestino que cierra sus puertas al mundo para descubrirles su horror. Una mujer madura abre un maletín y saca una aguja de cuarenta centímetros. Mientras un hombre corpulento se remanga su camisa de seda para pinchar al oso, ella abre un aparato. Es un ecógrafo, capaz de localizar la vesícula del oso lo más rápido posible.  En unos segundos, el hombre y la mujer vietnamita cogen la pata del oso con un lazo de hilos de acero y aprietan las garras al máximo tensando el acero. El objetivo es reducir al dolorido animal para extraerle la bilis.