Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Si no conoces esta historia de amor es que no sabes de amor

Si conoces esta historia de amor es que no sabes de amorcuatro.com

Quién dice que una relación siempre es bonita. Que el amor de tu vida es aquel que te lo pone todo fácil y es tranquilo. Quién dice que da paz, que es lo que siempre has merecido. Que no es desgarrador, animal, incomprensible, raro. Pues eso es lo que me pregunté cuando vi ¿Quién teme a Virginia Woolf?, de Elisabeth Taylor y Richard Burton, y me enteré de que esa historia de amorodio no era sólo ficción, también era un relato real. El suyo. Ellos se amaron, se aborrecieron, se casaron y divorciaron varias veces. Tuvieron un amor maldito, sí, pero un amor al fin y al cabo.

En ‘First Dates’ siempre buscamos finales felices (como es lógico). Queremos ver el beso, el enamoramiento, el noviazgo, la boda. Queremos ver una historia de amor de cuento, pero no todas son así y no por ello dejan de ser verdaderas. Los antiguos pensadores decían que el amor era como una posesión, aunque no en el sentido esotérico. Decían que era una fuerza externa que penetraba dentro de ti y pum, te atrapaba, te cambiaba y te manejaba sin que tú pudieras hacer nada al respecto.
Algo así debieron sentir Elisabeth Taylor (una de las mujeres más bellas de nuestro tiempo) y Richard Burton (lo mismo, pero en hombre) cuando se conocieron en el rodaje de Cleopatra, a principios de los años ’60. Los dos estaban casados y sabían que el suyo era un amor condenado. De hecho, lo fue literalmente: su aventura extramatrimonial fue criticada por el propio Vaticano.
elizabeth-taylor---affair-with-richard-burton
La pasión que surgió entre ambos fue tan fuerte, tan primaria (ella decía que Burton le excitaba hasta “jugando al Scrabble”)  que se divorciaron de sus respectivas parejas. Fue todo un escándalo (sobre todo para los cónyuges). Se casaron y su primer matrimonio duró hasta que se desgastaron física y mentalmente. Diez años entre la tormenta y la calma, víctimas y verdugos de una llama que se convirtió en llamarada.
El divorcio no les sirvió para nada. Puede que juntos no fueran felices, pero estar separados les desesperaba. Mantenían una exrelación letrada; hace unos años se hicieron públicas las cartas que Burton le escribía a Taylor diciéndole que, sin ella, se ahogaba. Así que se casaron de nuevo y lo hicieron en plena sabana africana. “Quiero que sea aquí, rodeada de los nuestros”, dijo Liz, refiriéndose a la fauna salvaje con la que su amor se identificaba.
03-16-14-elizabeth-taylor-richard-burton-ftr
No podía ser. No se soportaban. El segundo matrimonio no duró ni un año y llegó de nuevo el divorcio. Sin embargo, nunca dejaron de ser pareja; al menos, cinematográfica. Juntos rodaron 11 películas, incluida la que me ha hecho indagar sobre sus vidas fuera de las cámaras. Él interpreta a un esposo cansado, furioso, frustrado, pero unido por siempre a Martha. Ella es una esposa llena de rabia, desquiciada, pero igualmente enamorada. Supongo que los dos conocían muy bien lo que rodaban.
Sólo la muerte les separó definitivamente. Sólo les podía separar La Parca. Burton murió en 1984, poco tiempo después de escribirle a Taylor una última carta en la que le pedía otra oportunidad. Ella falleció mucho después, en 2011, reconociendo que Richard había sido el hombre de su vida. Su amor fue duro y doloroso … pero es un amor del que se habla todavía.
Elizabeth-Taylor-and-Richard-Burton-e1462377069124