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Álex y Rocío expulsados en la recta final

Después de la eliminación de Rafael y Yolanda en la octava etapa, las parejas en carrera tuvieron que tomar una primera decisión fundamental para la etapa que les esperaba. Tres de ellas dormirían a pierna suelta y con todo lujo de detalles en un lujoso hotel de la zona; y otras dos lo harían en una casa humilde. Con la única ventaja que iniciarían la carrera 10 minutos antes. Ante la falta de acuerdo, la decisión la tomaron Felipe y Noelia como últimos ganadores del dirhan de oro. Comenzó así el juego de estrategias.

Tras la noche plácida, cena copiosa incluida, rojos, verdes y amarillos tenían que esperar 10 minutos mientras que morados y negros corrían para aprovechar la ventaja después de haber dormido en con menos lujos en una casa bereber. Por no hablar de que tuvieron que ver como se preparaba su cena.  La matanza y elaboración del cordero superó a Noelia, que se vio incapaz de observar mientras el resto degustaban la cena.
La etapa comenzó localizando mulas que tirarían del carro que cada pareja utilizaría para trasportar una cesta repleta de aceitunas. Una vez en la carretera las parejas no sabían que debían tratar de no perder cargamento, pues en el punto de control les esperaba Raquel para pesar las cestas y quien no llegara a un peso mínimo tendría que varar en el olivar hasta conseguir las aceitunas que fueran necesarias.
Muchos galoparon para llegar primero al destino, pero sólo el equipo negro llegó con la carga completa, ahorrándose lo de varar los olivos y siendo por tanto, equipo premium de la etapa. Para alegría de David y Daniel y asombro del resto de parejas.
Las consecuencias de eso serían claves para el desarrollo del resto de la etapa. “Los Da’s” pasarían directamente a la siguiente etapa y además perjudicaron a los rojos que por si fuera poco lo de salir últimos, deberían recorrer un kilómetro en sentido contrario a la carrera para localizar un GPS. Su indignación era tal que no dudaron en hacérselo saber al propio equipo negro. En ese momento lo daban todo por perdido.  La pareja más fuerte se veía fuera de la carrera. Cristina tiraba prácticamente la toalla, y era Alejandro quien aún confiaba en sus posibilidades. Entonces no sabían el vuelco que iba a dar la etapa en el tramo final.
Ya con el GPS todos debían localizar unos molinos rudimentarios, que en Marruecos utilizan para moler aceitunas. 35 vueltas en menos de cinco minutos o en lugar de todoterrenos deberían usar un lento tractor para alcanzar el siguiente objetivo. La tarea parecía sencilla, pero el molino mermó a los concursantes que acabaron exhaustos.
Todos viajaron en 4x4 pero fueron Ismael e Iván quienes llegaron primeros al punto de control, para tomar una decisión que cambió radicalmente el curso de la etapa. Para alcanzar una casbah situada en lo alto de una colina, cada pareja debería cargar con un bidón de aceite. Pero cada una con un peso diferente. El equipo amarillo se encargó de hacer el reparto. Y en esta ocasión ayudaron a los toreros, dejando los bidones más pesados para morados y verdes. La fractura de los expedicionarios en dos grupos era clara y definitiva.
De esa manera, los equipos amarillo y rojo fueron capaces de alcanzar la meta en primer y segundo lugar, dejando a morados y verdes en últimas posiciones.  Felipe, con mucha rabia logro alcanzar el destino con el bidón de 30 kilos a cuestas, en otra demostración de fuerza y potencia.
Pero Álex y Rocío decidieron desistir y abandonar su bidón, dando por perdida la carrera. Su indignación era casi igual a la frustración. Rocío instaba a Alex a no perder la educación ni los nervios con los amarillos, que fueron los que les cargaron el bidón grande para ayudar a los toreros.

Una vez en meta, la tensión era evidente entre todas las parejas, Felipe tuvo algunas palabras para los amarillos antes de que los verdes hicieran su speach final con algún "dardo" que otro para Iván e Ismael que previamente se habían hecho con su primer dirhan de oro. Con una de las parejas favoritas para la victoria fuera de la competición, y con los expedicionarios divididos por el mal ambiente y la competición, las etapas finales se antojan como una batalla sin tregua.