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Rafael Amargo y Yolanda Jiménez expulsados tras su “batalla” con los toreros

La octava etapa de Expedición Imposible ha tenico un carácter especial. Tan solo dos parejas salían a la carretera con el único objetivo de supervivencia. Una de las dos volvería para casa, y la otra volvería a reengancharse a la carrera. Rojos y Naranjas competirían, el resto disfrutarían de una jornada de descanso y convivencia, con el extra de pelear por el dirhan de oro.

Sin apenas respiro tras la última etapa con intercambio de parejas, el equipo rojo de Cristina y Alejandro, y el equipo naranja de Rafael y Yolanda, partieron a dos puntos diferentes y equidistantes a una meta común. La pareja que alcanzara el destino final en última posición abandonaría la carrera de manera fulminante. 50% de posibilidades, emoción a flor de piel.
El resto de parejas, más allá de algún comentario acerca de sus preferencias en la batalla entre rojos y naranjas, disfrutaban de una etapa de descanso, relax y convivencia en un camping cerca del destino final para rojos y naranjas. Barbacoa, pesca, tienda de campaña… pero también pugna por el dirhan de oro.
Mientras, Cristina, Alejandro, Rafael y Yolanda “volaban” para alcanzar el destino en primer lugar. Y decimos “volaban” porque literalmente lo tuvieron que hacer ayudados de una tirolina. Toda la resistencia que Cristina había demostrado a lo largo de las etapas, se vino abajo cuando tuvo que enfrentarse a las alturas. Después de mucho pensárselo, se arrojó para alcanzar la orilla y continuar en cabeza, aunque seguidos de cerca por un equipo naranja que parecía querer disfrutar de la etapa a otro ritmo y con otro humor.
Superada la tirolina, les esperaba una travesía en piragua que no iba a resultar tan sencilla como ellos esperaban. La distancia entre toreros y naranjas se acortó y tras encontrar las cuatro diferencias en unas ruinas la diferencia era casi mínima. Una embarcación llevó a cada pareja a un nuevo punto y desafío en la carrera en el que el medio de trasporte que les esperaba era unas bicicletas. Ahí Cristina sacó a relucir todo su genio y caracter.
Ajenos a la tensión de la carrera, el resto de equipos se relaja en el camping antes de conocer la prueba que Raquel Sánchez-Silva les tenía preparada para conseguir el dirhan de oro. En esta etapa especial, las parejas tuvieron que localizar fósiles escondidos en un área acotada para, paso a paso y en colaboración con el resto deshacerse del resto de parejas que irían cayendo al agua hasta que sólo quedase una. Noelia y Felipe fueron los que finalmente “se llevaron el gato al agua”. Por primera vez lograban los 3.000 euros.
En algo en principio tan lúdico y desenfadado acabó con algo de tensión en el equipo negro que discutieron por la estrategia a seguir. Daniel no compartía las elecciones de David a la hora de acercar a un rival al agua. Después de varias etapas, parece que Daniel ha ganado en carácter tras llegar en primer lugar la última de la mano de Felipe y ahora no se amilana ni con su propio compañero. Que tras tirar del equipo etapa tras etapa tuvo que aguantar que Daniel le reprochara la última prueba. “Cosas de niños” como dijo Felipe.
Pero la verdadera batalla se libraba entre los equipos que se jugaban la permanencia en la carrera. Superado el percance con la bicicleta de Cristina, que llegó a perder los nervios y optar por llegar al destino andando.  Además, los rojos llegaron al poblado 20 minutos antes que los naranjas.  Y con esa ventaja reanudarían la etapa decisiva al día siguiente, pues tendrían que hacer noche con familias autóctonas de la zona que no hablaban más idioma que el bereber. La experiencia de pasar una noche junto a lugareños no tuvo desperdicio.
Pero aún les quedaba lo más complicado. A la mañana siguiente los 20 minutos de ventaja de Alejandro y Cristina también les supuso el beneficio de escoger entre el camino largo y fácil o el camino corto y difícil para alcanzar el destino final.
Los toreros optaron por el largo y fácil confiando en su resistencia en carrera, dejando el corto para Rafael y Yolanda, que acompañados de un guía deberían alcanzar antes la última y definitiva prueba: Una pared vertical que debían descender a rapel.
El vértigo y el miedo se apoderaron de las parejas, especialmente de Yolanda que lloraba impotente ante lo que le esperaba. Pero igual que Cristina superó la tirolina, Yolanda superó el descenso a rapel.
Sólo podía quedar uno, y Raquel comunicó a los implicados que eran Alejandro y Cristina los que habían logrado llegar en primera posición, por lo que lamentablemente Rafael Amargo y Yolanda Jiménez tuvieron que hacer las maletas y abandonar la carrera. Para sus compañeros siempre quedarán las risas y el buen rollo que la pareja naranja había impreso a la competición.
En la próxima etapa, todas las parejas competirán en igualdad de condiciones tanto por el dirhan como por no ser expulsadas. Veremos qué ocurre.