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María: "En Ciudad Real atendía a unos 20 clientes al día"

En Ciudad Real vivió encerrada en un piso, con una chula que la vigilaba día y noche y su hija pequeña: "Estaba encerrada en una habitación, tenía un ventanuco con rejas, me asomaba y veía una comisaría de policía… Pensaba, y si me pongo a gritar, pero de qué me va a servir, al segundo siguiente me darían una paliza…".

En dos ocasiones, la chula la descubrió mirando por la ventana de su habitación. Le advierte que se está dando cuenta de sus intenciones y le asegura que no va a poder escapar. Además, le dice que los policías son amigos suyos y que nunca la harían caso.

Los días que se quejaba mucho o se negaba a hacer algo, le recordaban que estaba allí porque había querido y por su 'novio'. Le dijeron, primero que tenía una deuda con ellos de 6.000 euros por el viaje y por un préstamo que había pedido su 'pareja'. Enseguida la deuda pasó a 10.000, ya que tenía que pagar por todo.