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Elisa: “En Atenas nos esperaban, un señor nos llevó a una calle llena de prostíbulos”

Para muchos inmigrantes cruzar la frontera Turquía-Grecia es llegar al paraíso. Pero lo que no saben es que ahí empieza el infierno. “Llevaba los pies hinchados ya no podía caminar más”, decía Elisa y añadía: “Cuando llegamos a Atenas un señor nos estaba esperando, nos llevó a una calle donde había mucho sitios de prostitución”. “Cuando habló conmigo ya tenía en sus manos el pasaporte, me dijo que estaba todo listo pero que necesitaba más dinero”, explicaba Elisa porque supuestamente a él las personas de Turquía no le “habían enviado más dinero”. A Elisa le dijeron que si no daba el dinero, iban a decirle a su familia todo lo que había hecho con anterioridad: “Yo no quería que mi familia se enterara”. Tuvo que prostituiré en un lugar donde una señora dominicana les decía en qué habitación meterse y por cuanto tiempo: “Desde el principio hasta el final era una sorpresa porque no sabías lo que tenías que hacer”.