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Elisa, en Atenas: “Yo me sentía como una mentirosa, no me veía como una víctima”

En una ocasión Elisa tuvo que entrar en una habitación en la que un señor quería golpearla. “No sabía porque estaba haciendo eso”, decía Elisa y añadía que cuando la señora que llevaba el burdel entró por lo gritos que ella daba, lo que le dijo fue que se tranquilizara y se quedara ahí. “Me golpeaba, me golpeaba y me golpeaba, no hubo nadie que me ayudara ahí”, explicaba ella: “Me sentí como si fuera una basura, como si no valiera nada”. Elisa intentaba hablar con su madre para contarle la verdad pero ella le pedía dinero porque su situación era muy precaria en su país: “Yo me sentía como la peor de las mentirosas, sucia, asquerosa, no me veía como una víctima, nunca había oído lo que era la trata de esclavas, para mí eso no existía”.