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Olga: "Acepté que prostituirme era la única forma de saldar la deuda"

"Llegamos a casa de Óscar y no sospechamos nada extraño. Al tercer día nos marchamos y llegamos a una casa que parecía una cárcel. Allí nos contaron que teníamos una deuda de un millón y medio de pesetas y que la única forma de saldarla era prostituirnos. Aunque me rebelé, me dieron un tortazo y comprendí que la única forma de salir de allí era trabajando como me decían", relata Olga todavía con lágrimas en los ojos.