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Olga: "Bebía para trabajar porque es muy duro acostarte con alguien que ni conoces"

Once millones de mujeres son explotadas en el mundo y dos don niñas. Las formas de captarlas es muy variada, pero las redes se valen especialmente del engaño para aumentar estas vergonzosas cifras. Recurren a falsas ofertas de trabajo jugando con la inocencia de personas que buscan un futuro mejor. Aquí no hay reglas y hasta tu mejor amigo te puede tender una trampa, como le sucedió a Olga. Descubre la historia de Olga, en vídeos.

Olga: "Llegué a España engañada por un amigo de la infancia"
Olga fue explotada sexualmente hace 16 años, pero el paso del tiempo no ha sido suficiente para sacar de su cabeza todos los terroríficos acontecimeintetos que le sucedieron durante las 5 semanas que vivió secuestrada como exclava sexual. 
Tras el asesinato de su madre, Olga se marchó de Rusia a Alemania en busca de una vida mejor. Allí se encontró a un amigo de toda la vida, que le prometió papeles y trabajo en España. 
Olga: "No pensaba que alguien pudiera hacerme algo tan horrible"
De la mano de un amigo d ela infancia, Olga llega a España convencida de que el trabajo que le han prometido va a ser el comienzo de una vida mejor. Con esa esperanza se sube en un coche y atraviesa Europa, pero lo que no sabe es que  está a punto de vivir el capítulo más amargo de su vida. Olga se va a convertir en víctima de una de las redes de trata más violentas de ese momento. 
Olga: "Acepté que prostituirme era la única forma de saldar la deuda"
"Llegamos a casa de Óscar y no sospechamos nada extraño. Al tercer día nos marchamos y llegamos a una casa que parecía una cárcel. Allí nos contaron que teníamos una deuda de un millón y medio de pesetas y que la única forma de saldarla era prostituirnos. Aunque me rebelé, me dieron un tortazo y comprendí que la única forma de salir de allí era trabajando como me decían", relata Olga todavía con lágrimas en los ojos.
Olga: "Mi primer cliente era un señor de familia"
Tras asumir las amenazas de su explotador, Olga comenzó a prostiruirse para tratar de saldar su deuda y recuperar la libertad. Su primer día fue durísimo y bebió mucho alcohol para tratar intentar que le fuese más fácil. "Sólo nos enseñaron a decir en español que nos invitasen a una copa y a preguntar si querían follar. Eran clientes mayores, padres de familia. Tienes que pisar tu dignidad y acostarte con ellos, eso es algo muy duro", recuerda todavía con terror.
Olga: "Cada día hacía de cinco a quince servicios"
olga ha relatado cómo era su día a día en el prostíbulo, del que no podían salir para nada y por el que tenían que pagar diariamente: "Hacía de cinco a quince servicios, la mayoría con hombres mayores y padres de familia. Nunca podíamos salir de la casa y no tocábamos para nada el dinero que pagaban los clientes por nuestros servicios."
Olga: "Me dieron puñetazos y patadas por todo el cuerpo"
Olga no quería trabajar, se negaba a aceptar que esa era la vida que le esperaba y trataba de negarse a mantener sexo con los clientes, que no estaban contentos con sus servicios. Sus explotadores no podían aceptar su comportamiento, por lo que le dieron una paliza casi de muerte. "Yo me resistía siempre porque no quería trabajar. Ellos no estaban contentos y me dieron puñetazos y patadas por todo el cuerpo. Del dolor me hice pis y después sacó una pistola con la que me amenazó", ha relatado Olga.
Olga: "La policía vino al local y yo les pedí ayuda mediante gestos"
Olga está al borde del precipio. Ha sido golpeada sin piedad hasta ponerle al límite de lo que puede aguantar un cuerpo humano. Pero Olga no quiere resignarse y aprovecha su última oportunidad para recuperar la libertad. "La policía vino al local buscando droga y armas, pero yo me enganché a una mujer policía, me quité la ropa para que me viera los golpes que tenía y le pedía ayuda mediante gestos", nos describe cómo logró salir de ese infierno.
Olga, en la actualidad: "He recuperado mi vida y sigo luchando"
Olga escapó de sus explotadores el 14 de mayo de 2010. Gracias a su denuncia, su captor fue condenado a ocho años de cárcel. Ahora ha recuperado su vida, vive felizmente con su pareja y sigue luchando. Ella denunció cuando nadie lo hacía y gracias a mujeres como ella, la trata de mujeres ya no es una atrocidad invisible, sino que por fin ha sido tipificada en el Código Civil.