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El fraude de los falsos médicos, al descubierto ‘En el punto de mira’

‘En el punto de mira’ destapa como funciona el fraude de los falsos médicos. Raymond Hilu dice haber estudiado medicina en Rusia pero tiene varias denuncias, una condena y una investigación abierta por presunto título falso. Hilu ejerce como médico en sus clínicas privadas pero en la Sanidad Pública también lo logró Víctor Manuel, un licenciado en Fisioterapia que ejerció como médico de Urgencias en Castellón. Y es que basta con buscar en Internet y pagar entre 900 y 3.000 euros para obtener un título falso de Medicina.

Raymond Hilu asegura poder diagnosticar más de 30 patologías analizando únicamente una gota de sangre bajo un microscopio. Según él practica la llamada medicina celular y en su consulta cuenta con máquinas con las que es capaz de curar la depresión, enfermedades hepáticas, renales e incluso algunas de las enfermedades llamadas raras. Hilu cobra 300 euros por consultas en las que, según él, es capaz de predecir enfermedades futuras. Este sujeto tiene varias denuncias, una condena y una investigación abierta por presunto título falso, pero de momento sigue ejerciendo.
Para comprobar si esta medicina celular de la que tanto presume Raymond Hilu tiene evidencia científica, ‘En el punto de mira’ contactó con Santiago Prieto, presidente de la Sociedad Española de Biopatología Médica. Lo primero que sentencia Prieto es que la medicina celular no existe: “No es ninguna especialidad”. Además, después de leer el diagnóstico que hizo a dos compañeras del equipo que acudieron a su clínica como pacientes, afirma que ha detectado patologías que no se pueden detectar en una gota de sangre. “No me gastaría el dinero en esto ni se lo recomendaría a nadie, yo iría a poner una denuncia”, concluye el doctor. Parece que estamos ante un caso de fraude con un médico falso.
Hilu sigue ejerciendo como médico en sus clínicas privadas hasta qué se cumplan ciertos procesos judiciales. Sin embargo, la Sanidad Pública también ha sufrido algún caso similar. Víctor Manuel Yeste solo estudió Fisioterapia pero se coló en el Hospital General de Castellón como médico de Urgencias. Lo hizo sin levantar ninguna sospecha entre sus compañeros y sólo fue descubierto por espiar a las enfermeras poniendo cámaras en los baños femeninos de la Escuela de enfermeras. Todos sus compañeros coinciden en que nunca sospecharon de que era un falso médico.
A día de hoy, Yeste, qué no quiso hacer ninguna declaración a nuestro programa, se encuentra en Perpignan (Francia) donde puede seguir ejerciendo como médico. Una profesión para la que parece no ser necesarios años de estudio, basta con buscar en internet y pagar unos cuantos miles de euros para conseguir un título falso. Por menos de 900 euros se puede conseguir un título de Medicina “legal, verificable y registrado en la institución y Ministerio de Educación”, según dicta el propio anuncio. Francisco Miralles, secretario general de los sindicatos médicos, alerta del grave delito que constituye este hecho y explica los tres requisitos imprescindibles para que el título sea legal.
Cazadores furtivos
La caza furtiva está extendida por toda España, pero ‘En el punto de mira’ se ha centrado en dos modalidades concretas: los furtivos que abaten ciervos en la sierra de Andalucía y la captura de aves cantoras vivas en el sureste peninsular. La sierra de Cádiz es una de las zonas en la que más cazadores furtivos de ciervos se concentran. Su carne cuesta unos 12 euros por kilo y su preciada cornamenta puede llegar hasta los 4.000€.
Algunos lo hacen por simple placer y otros por necesidad, pero todos ellos se ahorran entre 600 y 6.000 euros, la cantidad que paga un cazador legal de forma anual. Cuando la Policía pilla a los furtivos no puede detenerlos, solo les pone una multa que puede llegar hasta los 60.000 euros y les quita las armas en caso de que no tengan licencia.
El tráfico ilegal de jilgueros constituye otro tipo de furtivismo difícil de imaginar. Los furtivos cazan a estas aves cantoras vivas para venderlas con el objetivo de que participen en concursos de canto que otorgan suculentos premios económicos. Una labor por la que pueden ganar 500 euros al día. Los cazadores federados solo tienen permiso para coger cuatro o cinco de estas aves al año, motivo por el cual algunos de ellos caen en el furtivismo.
Nuestro equipo grabó en directo como la Guardia Civil cogió ‘in fraganti’ a uno de estos furtivos. En una de las salidas, los agentes encontraron a un cazador que tenía todos los papeles en regla y todos sus pájaros tenían sus correspondiente anilla identificativa. Sin embargo, pocos minutos después recibieron el aviso de que una patrulla había encontrado una red ilegal para cazar aves cantoras. Después de una persecución en moto consiguieron coger al furtivo que reconoció los hechos: “Saco un dinerillo para ganarme la vida”, se justificó.