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Marta logra vencer su miedo a las alturas y sentirse a gusto con su cuerpo

Osmin se las va a ver y desear para poner en forma a Marta, una mujer joven cuya capacidad de sudar es inversamente proporcional al número de flexiones que puede hacer. Marta quiere bajar varias tallas y superar sus miedos en general, y a las alturas en particular. Pero el auténtico problema de esta bloguera que habla a mujeres "con el culo gordo", es que hay una ropa que no se ha puesto nunca: el chándal. Marta vive en en un permanente enfado con el espejo, y se enfrenta a 'El Método Osmin' con un objetivo muy claro: adelgazar por su novia.

Marta Méndez es una creativa publicitaria de 28 años que trabaja actualmente como recepcionista. Apasionada de la moda, tiene su propio blog, donde cuenta vivencias, anécdotas y dificultades de su día a día relacionadas con su sobrepeso, en tono de humor. Aunque el único ejercicio que hace a la semana es subir los 80 escalones de su "boardilla del amor", donde vive de jueves a domingo con su chica Sandra, está dispuesta a sufrir con Osmin con tal de adquirir hábitos saludables, disfrutar de un día de compras y decir adiós a los complejos.
 
Osmin, a Marta: "Si te veo, te escucho llorar o te veo haciendo cosas malas, será tu final"
El método Osmin empieza para Cristina. Sin dejarla ni respirar, Osmin le grita lo que hasta dentro de 30 días va a ser su comida diaria: pescado, agua, y ensalada.  Duros días de entrenamiento están por llegar, y al paso que va Marta, Osmin bautiza a su cliente como "caguama", que no es otro animal que la tortuga más lenta del mundo. Las ganas de intentarlo no le faltan a Marta, y en su primer día con Osmin se esfuerza al máximo, hasta el punto de faltarle el aire y tener que ser atendida por el equipo médico. Tras sobreponerse, "caguama" consigue terminar su jornada con el entrenador.
Sandra, la novia de Marta, se convierte en el agente especial de Osmin
Tras saber más detalles de Marta como el peso, la altura, y la grasa corporal, los médicos le dan el visto bueno para comenzar con el método. Ya con su aprobación, Osmin se puede meter hasta la cocina de Marta, y lo hace literalmente. El sargento de hierro no solo registra su casa sino que le deja sin pareja. Su chica se convierte en "agente especial", la encargada de avisar a Osmin si Marta incumple alguna de las reglas. Para que eso no suceda, ha decicido clausurarle tanto el despensero como el armario de juguetes sexuales, porque durante un mes, Marta no podrá tener sexo y solamente comerá pescado, agua, y ensalada.
Marta, a punto de sucumbir el día de su cumpleaños
Es el cumpleaños de Marta, y para celebrarlo no se le ha ocurrido nada mejor que jugar a la ruleta rusa invitando a sus amigas a churros con chocolate. Marta intenta convencer a su novia para que no se chive a Osmin, y disfrutar así de un tranquilo y delicioso desayuno. Pero el entrenador está en todas partes, y gracias a su agente especial, Marta ha terminado soplando las velas en un pastel de lechuga, y sufriendo las consecuencias de haber intentado saltarse las normas.
Osmin: "Hoy, usted va a perder el miedo"
El entrenador ha descubierto que el principal problema de Marta no es su lamentable forma física, que también. Su mayor obstáculo son sus miedos, y si Osmin no consigue que logre superarlos, es posible que no consiga llegar al final del método. Por eso, ha pensado que la mejor manera de superarlos es enfrentarse a ellos. Con los ojos vendados, ha obligado a Marta a descender por una colina. Según Osmin, si se intenta, todo se puede. y pese a su miedo a la altura, Marta consigue finalizar el entrenamiento con éxito.
Marta: "Hoy me espero la muerte súbita"
Marta ha comprendido que para Osmin, las lágrimas son otra forma de sudar. Lo que no sabe es que el sargento de hierro va siempre va más lejos, y quiere que la "caguana" corra como una liebre. Para eso, cita a Marta en el Parque del Retiro y le somete a un entrenamiento con el que pretende conseguir que su clienta gane más capacidad pulmonar. Tras lograr su objetivo, le confiesa a Marta que está progresando, tanto en forma física como en actitud.
Osmin: "Hoy, si no has ido al baño a hacer tus deberes, te vas a cagar"
Había una vez un bosque lleno de peligros por el que pasaba una bella princesa a la que todo le daba miedo, y entonces, llegó el entrenador cubano subido en el techo del coche, y se acabaron los miedos, la princesa, y el cuento. Empezaba así el entrenamiento más brutal al que Marta se ha enfrentado en toda su vida, donde las tirolinas se han convertido en su principal enemigo. Llegaba la hora de que Marta demostrara de qué es capaz y para lo que sirve el método Osmin. Una vez superada las pruebas, se ganaba un abrazo de Osmin y un día libre.
Osmin: "Esta noche me siento traicionado por mi clienta 'caguana"
Después del valor y del espíritu de superación demostrados por Marta, Osmin le ha dado el día libre, pero para ponerle a prueba, porque en el método Osmin no hay días libres. Marta estaba dispuesta a tomarse una buena caña, y a su novia Sandra se le hacían los ojos chiribitas de pensar que tenía el día libre para todo, incluido sexo. Pero la presencia repentina de Osmin causaba hasta el enfado entre la pareja. Si sus amigas no querían que Marta fuera castigada, tenía que entrenar con ella y dejar para otra noche las cañas y las risas. Como buenas amigas han aceptado, animando con cada ejercicio a Marta. Además, todo esfuerzo acaba teniendo su recompensa, y esta vez en forma de cajita. ¿Qué será lo que esconde Sandra?.
Sandra le pide a Marta que se case con ella desde las alturas
Es el último día del método para Marta, y Osmin le prepara un fin de fiesta muy especial. Le ha citado junto a su novia en un lugar que jamás olvidará: un aeródromo. Es el momento de dejar atrás los miedos y de que Marta se lleve la última sorpresa. Osmin ya ha cumplido con su parte, y es hora de que Marta haga lo mismo y entierre su miedo a las alturas. Para eso, salta en paracaídas con la mejor compañía posible: su novia Sandra. Durante el descenso, ha tenido tiempo para pensarse si quiere o no casarse con Sandra.
Marta pierde diez kilos y gana toneladas de confianza
Parece que la tortuga se ha logrado deshacer de su caparazón. Un caparazón que pesa 10 kilos, y del que le ha costado desprenderse. Ha reducido su índice de grasa corporal en un 3%, pero lo más importante es que ha logrado vencer sus miedos. Ahora es una persona más segura, capaz de lograr lo que se proponga.  El método Osmin ha cumplido con creces las expectativas de Marta: "he perdido 10 kilos y he ganado toneladas de confianza". Gracias a él, ha conseguido una de las partes más difícil del método: conseguir superar su miedo a las alturas.