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Cristina logra perder nueve kilos, dejar de sucumbir al chocolate, y ser disciplinada

Osmin se enfrenta a un nuevo reto: conseguir que su clienta, la indisciplina y desobediente Cristina, alcance sus motivaciones. Ella hace años que abandonó el deporte y el sudor, pero ahora está dispuesta a enfrentarse a sus problemas e inseguridades: los malos hábitos saludables, la falta de disciplina y su sedentarismo. Pero sobre todo su adicción al chocolate, lo que le lleva a ganarse el sobrenombre de "Choco bola", un mote que no pierde hasta que  Osmin comprueba que Cristina ha alcanzado sus propósitos.

Cristina Durán es una joven de 27 años alegre y cariñosa, de clase acomodada, adicta al chocolate: "si tengo que elegir de qué me alimentaría el resto de mi vida en una isla desierta, chocolate". Indisciplinada y desobediente, ha ganado 10 kg desde que conoció a su marido, pero está dispuesta a sufrir con Osmin con tal de perder los kilos que le sobran y quitarse esa flacidez de la que tanto se queja.
Cristina: "Estoy agotada, nunca había hecho tanto deporte"
Acompañamos a Cristina y a su amiga Olivia de compras. Lo que ella no se imaginaba es que entre bolsos de marca y ropa cara estaba su peor pesadilla, Osmin. El entrenador le ha enseñado sus normas: pescado, agua, ensalada; y nada de sexo ni de chocolate. Durante treinta días, para Cristina solo existirá un grito de guerra: "la calle es mi gimnasio", y un sobrenombre: "Chocobola".
La madre de Cristina se convierte en el "agente especial" de Osmin
A partir de ahora para Cristina solo existe una ley: la ley de Osmin. Para hacerla cumplir las 24 horas del día, Osmin necesita reclutar a un agente especial que se convierta en sus ojos. La madre de Cristina tendrá una misión: vigilar a choco bola muy de cerca, y contarle a Osmin cualquier tipo de infracción que cometa su hija.
Cristina desobedece las reglas de Osmin en pleno entrenamiento
A Cristina le falta disciplina, y aunque ahora tenga que cumplir el papel de un militar, aprovecha un momento de despiste de Osmin para hacer una pausa en el entrenamiento y darle un trago a la Coca-Cola de un grupo de jóvenes. Como castigo, Osmin encuentra al culpable de haber "envenenado a su cliente", y le obliga a hacer flexiones mientras Cristina contempla la escena. Fruto de la culpabilidad, "choco bola" se ofrece a hacer esas flexiones.
Cristina se convierte en un auténtico soldado
Cristina está siempre alerta, pues sabe que Osmin la puede sorprender en cualquier momento. Ella se sigue preocupando más por su imagen y por estar guapa, que por esforzarse  para lograr sus objetivos. Esta vez, el entrenador le ha puesto un casco de soldado y le ha obligado a correr con un pescado en la boca, para que aprenda bien la lección de lo que debe comer: pescado, agua y ensalada.
Osmin: "Soldado 'choco bola', castigado por haber traicionado al general Osmin"
Osmin ya ha ganado varias batallas con Cristina, pero no la guerra. Por suerte, su agente le ha chivado que Cristina pretende jugar con fuego, un fuego con pinta de chocolate. El entrenador se ve en la obligación de asaltar a "choco bola" en la tienda de chocolate, antes de que caiga en la tentación, y ponerle un duro castigo, con canción incluida: :"yo me llamo choco bola y este culo no me mola" . Atada a una silla, soportando que Osmin le tire cubos de agua fría, y transportando en su mochila unas cuantas piedras mientras hace los ejercicios, Cristina consigue sacar fuerza y demostrarle a Osmin que no hay nada que se le resista.
 Osmin cita a Cristina en un campo de entrenamiento militar
Después de que Cristina haya estado tan cerca de sucumbir, Osmin cree que son necesarias medidas extremas, y cita  a Cristina en un campo de entrenamiento militar. Todo parece ir con normalidad, hasta que Osmin y "choco bola" libran una batalla de paintball y Cristina resulta "herida". Con la lágrima a punto de caer, y con un enfado visible, Cristina le deja claro a Osmin que "un hombre no hace eso".
Cristina tiene tal mosqueo que se produce un choque entre "choco bola" y el sargento de hierro. Ella le enseña sus heridas de guerra, y le  exige un perdón para poder seguir con el entrenamiento.  Una vez hechas las paces,  es hora de retomar el lema "la calle es mi gimnasio"
Osmin le da un día libre a Cristina y se salta la dieta
Cristina ya no puede ni pasear tranquila con su marido. Osmin irrumpe su paseo romántico para seguir con su entrenamiento, y por primera vez, Cristina hace ejercicio delante de Nico. Cadenas y guantes de boxeo no faltan en la sesión, ni tampoco la sorpresa de que el esfuerzo de Cristina tiene recompensa: Osmin le da un día libre. Ella se lo va a tomar al pie de la letra.
Cristina sale con sus amigas a celebrar el día libre y comete dos errores: creer que puede saltarse la dieta, y que sus amigos y familiares no se han convertido en espías.  Olivia, la amiga de Cris, le da el chivatazo a Osmin de que "choco bola" está comiendo fritanga. Por eso, tiene que afrontar de nuevo un castigo, en el que le acompañan sus amigas del alma.
Cristina cambia la Milla de Oro por la milla del cobre
Los entrenos del método llegan a su fin. Osmin, siempre sorprendiendo a su enemigo, cita  a Cristina en una chatarrería. Si conocíamos a Cristina paseando por la Milla de Oro, ahora está preparada para hacerlo en la "Milla del cobre". Con barro en la cara, y como una auténtica militar, han usado todo material a su alcance para completar su jornada con Osmin.
Los entrenos del método llegan a su fin
Osmin ha bombardeado el cuerpo de Cristina día a día hasta lograr su objetivo. Finaliza el método,  el entrenador le plantea un sorprendente reto a su clienta: que se convierta en entrenadora por un día. Cristina accede, y se pone en la piel de Osmin, poniéndole incluso el sobrenombre de " bollito". El entrenador termina por confesarle a "choco bola" que se siente orgulloso de ella por haber prosperado: "ahora estar súper bonita".

Roña, sudor y lágrimas. Así han sido los últimos 30 días en la vida de Cristina. Solo queda saber si Osmin ha ganado la guerra contra las cartucheras. Cristina ha perdido nueve kilos en 30 días,y  su índice de grasa corporal se ha reducido en un 4%. Cristina no solo se ha habituado a hacer deporte, sino que ahora lo necesita. Se ha convertido en una  mujer con más autoestima, y capaz de conseguir todo lo que se proponga.