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Cristina se convierte en un auténtico soldado

Cristina está siempre alerta, pues sabe que Osmin la puede sorprender en cualquier momento. Ella se sigue preocupando más por su imagen y por estar guapa, que por esforzarse  para lograr sus objetivos. Esta vez, el entrenador le ha puesto un casco de soldado y le ha obligado a correr con un pescado en la boca, para que aprenda bien la lección de lo que debe comer: pescado, agua y ensalada.