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Carolina Cerezuela: "Dejar llorar a un bebé es un crimen"

Carolina Cerezuela nos habló de cómo educa a su pequeña Carla, de cuándo volveremos a verla en la pantalla y de cómo la prefiere Carlos Moya, rubia o morena.
Pablo: ¿Hace nada te vi morena?
Carolina: Sí, sabes lo que pasa, que me dio un 'cocoloco', tengo un peluquero que es muy creativo y dije, mira, mi chico se entretiene una temporadita con una morena y cuando se cambie, vuelvo otra vez al rubio y así... oye, las relaciones hay que irlas actualizando.
Pablo: ¿Hay algo más de pasión cuando estás rubia?
Carolina: Yo solo te digo que llegaba por casa y mi chico me miraba y decía "Ostrás, hola" (risas) O sea, como que todavía no... El cambio siempre sorprende. En parte fue por él, que me dijo que le apetecía verme de morena. Yo estaba aburrida, pensando "qué hago, llevo 30 años viéndome igual". Y me dijo, "ponte morena". ¿Castaña? "No, no morena." Y me picó. Me dijo que no te atreves y tal. Y lo hice. Es verdad que cuando entraba por casa le sorprendía.
Pablo: Qué debate tenéis las mujeres con el pelo, ¿verdad?
Carolina: Sieeeeempre
Pablo. ¿Y con los hombres también vale? ¿Valdría que Carlos se tiñese de rubio para que estuvieras con otro o nos estamos quitecitos?
Carolina: Hombre, Carlos estaría guapo de rubio, de moreno y de pelirrojo, pero... yo creo que en un hombre no es lo mismo. En una mujer está más permitido el cambio de imagen. Hoy te haces rubia, con el pelo largo, que me lo corto, pero si el hombre se empieza a teñir y a hacer mechas
Pablo: Acabas como Paco Porras (risas) Se nos va la mano.
Carolina: Tú no te lo hagas que estás muy bien así. Si yo ya tengo colores de por sí (risas)
Pablo: Estás superguapa, estás feliz. Has dejado aparcado de momento tu trabajo para cuidar a Carla. Y tienes alguna idea de cuando vas a volver a la faena.
He estado haciendo cositas muy puntuales, como dos campañas de publicidad y cosas de un día, pero meterte en un rodaje... Pablo, sabes cómo es esto. Te vas de casa a las seis o siete de la mañana y vuelves a las diez de la noche. Yo, tener un hijo para esto, como que no. Decidía que quería criar a mi hija y disfrutar de ella y que también habíamos trabajado muy duro años atrás para poder permitirte el decir que "No, quiero dedicarme a mi hija y a mi familia y poder disfrutar de ellos. Ser selectiva. Esto es lo que he hecho durante el último año. He sido selectiva con todos los trabajo que cogía y a partir de septiembre seré selectiva, pero miraré con más cariño las cosas que he estado diciendo que no. Me plantearé cosas que este año eran implanteables.
Pablo: Hablando de niños, he leído que no estás de acuerdo con el método Estivill, que es uno de los más famosos del mundo para dormir a los bebés y que consiste en que lloren hasta que se cansen.
Carolina: Cada uno puede educar a su hijo como quiera. Para eso es su hijo, pero a mí me gustaba mucho la psicología. He leído muchísimo sobre psicología. Estudié relaciones laborales pero quería haber hecho psicología. Con mi hija quise leer e informarme. Todos los padres lo hacemos y después elegimos un método. Creo que dejar llorar a un bebé por dejarle llorar es un crimen. Me parece que la hora del sueño es el peor momento para que un bebé aprenda. Dejarle llorar crea inseguridades, crea debilidades, crea problemas sociales, de adaptación, de comunicación, de miedo hacia un entorno que para ellos es desconocido.
Yo he decidido que mi hija no llore y ha aprendido a dormir sola, sin llorar. A mí me ha funcionado. No es una niña que extrañe, pero tiene un papitis que me mata.