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Xyka: "En mi pueblo me respeta todo el mundo"

La infancia de Xyka fue difícil. Sin padre y con su madre en la cárcel, la joven dejó de confiar en la gente. A sus 20 años, se comunica a golpes y busca el respeto de la gente mediante la agresividad.

"En mi pueblo me respeta todo el mundo, si no ya me encargo yo de que me respeten. De mi no se ríe nadie", dice la joven que ya ha pasado una temporada en un centro de menores por pegar a una niña. "La tenía manía pero esa niña no me había hecho nada", recuerda Xyka, que trapichea para pagarse sus vicios.