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Manuel se derrumba y se sincera con Pedro García Aguado

Lentamente los chicos van abriéndose a los terapeutas. La labor de Pedro García Aguado y su equipo y el intenso trabajo en 'El Campamento' van dando sus frutos. Manuel se quita la coraza y se emociona al hablar de lo difícil que fue la separación de sus padres en plena adolescencia. Entre lágrimas, el joven reconoce que se sintió utilizado por sus padres.

Manuel tiene mucha rabia dentro y está bloqueado. El joven es incapaz de afrontar su situación y culpa a su madre de sus problemas. Durante la limpieza de los aljibes, Pedro trata de hablar con el joven que se niega a reconocer sus problemas.
Terminada la limpieza, Pedro se reúne con el joven y trata de ahondar en el origen de sus problemas mediante la empatía. Tranquilo y tras deshacerse de la máscara de chico duro que siempre le acompaña, Manuel reconoce que la separación de sus padres fue un golpe muy duro. "Son los dos unos mierdas. Uno miente más que el otro y otro engaña más que el otro y yo soy una pelotilla. Soy un péndulo que va de lado a lado", reconoce el joven.
"Estoy más tranquilo y relajado"
Relajado y a solas con Pedro, el joven olvida su rol de chico malo. "Estoy más tranquilo, más relajado. Duermo mejor por las noches y me despierto mejor por las mañanas", dice Manuel, al que todavía le queda un largo camino por recorrer, cómo el mismo reconoce. "Me noto que evoluciono pero me noto igual", dice el joven.
Manuel se derrumba
Tras reconocer sus problemas y liberarse de su máscara, Manuel se rompe y se emociona al hablar de su difícil situación familiar. El cambio ha empezado.