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Víctimas frente a verdugos

Pilar Elías
Después de veintiocho años desde la muerte de su marido, el concejal de UCD Ramón Baglietto, Pilar Elías tiene que verse a diario con su asesino, Kándido Azpiazu. Este instaló una cristalería junto al portal donde ella vive desde hace muchos años. Situación que se le hace insostenible para Pilar, quien asegura que 'no me echarán'. Azkoitia es su pueblo, de donde además es concejala por el Partido Popular, y no quiere pasarse la vida huyendo.
Su infierno comenzó una lluviosa noche de mayo del año 1980. Ramón Baglietto regresaba de su trabajo. En plena carretera el comando que le seguía le ametralló, haciéndole perder el control de su vehículo y chocando contra un árbol. Allí, fuera del coche, los terroristas le dispararon dos tiros más. Kándido Aspiazu, su asesino, narra con enorme frialdad el suceso. "Disparé yo porque era el más lanzado y el más militante" y explica "le tocó a él como le podía haberle tocado a cualquier otro que estuviera en el bando contrario al de los etarras". Duras palabras que reflejan su ausencia de remordimientos. Fue condenado a 52 años de prisión y sólo cumplió diez.
Pilar Elías pasó mucho tiempo sin ser capaz de regresar al lugar donde ocurrió todo. El árbol junto al que murió su marido le evoca aquellos fatídicos momentos.
 
Ricardo Benedi
Empresario vizcaíno de segunda generación, Ricardo Benedi ha sido víctima del 'impuesto revolucionario'. En 2005 recibió tres cartas de extorsión de ETA como respuesta a su vinculación con el Foro de Ermua y a su oposición pública al Plan Ibarretxe. En las cartas, la banda terrorista "le invita a participar en lo construcción del futuro de nuestro pueblo y tomando en cuenta el trabajo que realiza en su empresa y su situación económica (…) se dirige a usted para pedirle 138.000 euros en concepto de ayuda económica para el proceso de liberación y construcción de Euskalerría". Una cifra desorbitada que no ha querido pagar. Con su negativa ha entrado en la lista negra de ETA. Vive amenazado pero, aún así, da la cara. "Quiero que la gente no tenga miedo", afirma.
Al frente de un grupo de empresas asentado en la margen izquierda del Nervión y dedicado a la fabricación de componentes para la automoción, a través de las cuales proporciona trabajo a 400 empleados, fue elegido Mejor Empresario vasco de 2003. Tiene cinco hijo, de entre 20 y 30 años, y gracias a ellos ha descubierto la realidad de las nuevas generaciones. Cómo amigos del mismo entorno social, del mismo ambiente acomodado, han asumido tesis nacionalistas que nunca se han visto respaldadas en casa.
 
Estanis Amutxastegi
Primer teniente de alcalde de Andoain, era compañero de partido de la última víctima de ETA, Isaías Carrasco. En esta localidad la banda terrorista acabó con la vida del periodista José Luis López de Lacalle y del policía local Joseba Pagazartundua. Para Estanis el acoso es continuo. Le han quemado su casa en dos ocasiones y han agredido a su mujer y a su hija. Cada vez que muere un compañero, el miedo le recorre todo el cuerpo. "Lo primero que sientes cuando te dan una noticia de estas es que el próximo puedes ser tú. Y te quedas muy mal", asegura. Desde hace siete años, Estanis vive acompañado de un escolta y su prudencia es tal que las ventanas de su casa sólo se abren cuando este lo permite. En una entrevista concedida a la Cadena Ser, el concejal transmite sus impresiones tras sufrir un ataque en su propio hogar, que obligó a él y a su familia a cambiarse de casa. Explica que este es el quinto ataque que recibe él o algún miembro de su casa. "Llega uno a asquearse de esta situación". Asegura que no piensa irse de Andoain, "yo soy vasco y español y este es mi pueblo".
 
Carlos Urquijo
Concejal del Ayuntamiento de Llodio (Álava) por el Partido Poular, Carlos María de Urquijo es graduado social. Casado y con una hija, su carrera política pasa por ser diputado del PP en el Parlamento Vasco y miembro de las ejecutivas provincial, regional y nacional de dicha formación.
En su localidad, Llodio, Jesús Mari Gómez, condenado a 14 años por intentar asesinar a dos guardias civiles, sirve copas en el bar del pueblo. Además, Carlos Urquijo ha sido agredido verbalmente en más de una ocasión y su opinión acerca de la actuación de la banda terrorista en El País Vasco es contundente. Acerca del asesino de Ramón Baglietto, concejal de UCD, explica que su labor no ha acabado. "Kándido Aspiazu ahora está detrás impulsando a otros que han venido a sucederle a él".
 
Santiago Abascal
"Me he sentido como un judío en la Alemania nazi". Con estas palabras expresa su impotencia y desesperación el Concejal del Ayuntamiento de Amurrio. Él pertenece a una generación entera de políticos perseguido por ETA. Su padre, Manuel Abascal, recibió una carta de la banda en 1981. Le pedían diez millones de pesetas y aún, en esa época, la familia Abascal no era consciente de todo el sufrimiento que le quedaba al pueblo vasco por vivir. 
En 1997 y en 1999 Santiago Abascal se convirtió, por dos ocasiones, en objetivo de ETA. Sin embargo, a él no le pillaba por sorpresa. En otras ocasiones intentaron quemar su tienda de ropa con cócteles molotov y a menudo se encontraba con pintadas en la puerta, amenazas telefónicas y carteles. En El País Vasco, acon asiduidad, el apellido se convierte en un estigma imborrable.