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Javier Rodrigo de Santos, el perfil de un adicto

Javier Rodrigo de Santos cuando era concejal de Palma de MallorcaEFE
Teniente alcalde y ex edil de urbanismo del ayuntamiento de Palma de Mallorca, casado y con tres hijas, cualquiera diría que a Javier Rodrigo de Santos la vida le sonreía. Sin embargo, ocultaba una enorme adicción a la cocaína que le llevó a la perdición. Una doble vida aparentemente perfecta que no podía durar eternamente.
Entre 2003 y 2007, Rodrigo de Santos estuvo al frente de la alcaldía de Palma. Tiempo durante el cual aprovechó se gastó 45.000 euros en locales de alterne para homosexuales, muchos de los cuales se publicitaban en Internet. Utilizaba una tarjeta de crédito del Ayuntamiento, de tal forma que el cargo se imputaba directamente a los fondos públicos. ¿Pensaba, que tal vez así, sería más difícil pillarle? Quizás consideraba que las cuentas de un edil no se revisan, que tenía cierta impunidad por el cargo que ostentaba. Sin duda, su cerebro se vio cegado por su adicción.
Político ejemplar de día y adicto de noche
Catalina Cirer, alcaldesa y compañera de de Santos durante su periplo político, no pudo evitar la sorpresa al conocer las actividades nocturnas del edil. "Para mí hoy reconozco que es una persona desconocida" afirmaba a 'El País'. Se sentía engañada, al igual que el resto de sus compañeros y de su familia.
 
Padre de tres niñas pequeñas , durante el día asistía a misa, se dedicaba a sus labores políticas como representante del Partido Popular en Palma de Mallorca y gestionaba los presupuestos del Ayuntamiento, al parecer, con pulcritud y profesionalidad. Además, formaba parte del Foro de la Familia, asociación que defiende valores muy diferentes a los que él practicaba durante sus salidas nocturnas.
 
Con la excusa de vigilar las obras sin que le reconocieran (fue edil de urbanismo), trabajaba de noche. Tiempo que aprovechaba para acudir a locales de alterne para homosexuales, según reflejan los cargos de las tarjetas de crédito analizados, hasta tres veces por semana, o bien consumir o contratar servicios, en ocasiones tres veces al día. Entre tanto, según él mismo ha afirmado, consumía coca. Algo que ha utilizado para justificar sus actos. "No fui yo, fue la doga", respondió ante la fiscalía cuando fue acusado de supuesta malversación de fondos públicos. ¿Hasta qué punto puede la drogodependencia transformar a una persona?
 
Especialistas médico en adiciones señalan que los individuos afectados tienen una gran capacidad para crear una doble vida. Sin embargo, los valores son más difíciles de manipular. Sin embargo, Javier Rodrigo de Santos, como concejal, rechazó celebrar bodas homosexuales. Probablemente, su imagen Católica se lo impedía. Así, participó en las concentraciones con el Papa en Valencia en 2006 -donde se retrató con el obispo de Mallorca- y llevó en procesión el paso de la Virgen del Remei en 'El Molinar'. Católico practicante ejemplar, nada consecuente con sus principios. Una situación insostenible que ha terminado por 'explotarle' en las manos.