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Tensión tras un desprendimiento de piedras

Mi hermano Kike, Emilio y yo descendimos los primeros 300 metros de rapel hasta una gran plataforma, donde teníamos que preparar la segunda sección de rápeles. Estábamos anclando las cuerdas cuando oímos un ruido a nuestra espalda. ¡Un desprendimiento! Tuvimos el tiempo justo de parapetarnos detrás de una gran roca, los tres encogidos uno contra el otro, mientras a nuestro alrededor caía una lluvia de piedras. Fueron momentos de mucha tensión.