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Zanskar, el río helado

Domingo 12 a las 21h30. Esta es una de las historias más emocionantes de Desafío Extremo y sin duda, en la que más miedo he pasado y en la que más he sufrido. La travesía por el río helado del Zanskar, en pleno Himalaya, se convierte en este primer capítulo en toda una prueba de resistencia y habilidad.
La aventura empieza en Leh, la capital de Ladakh (en la frontera de India con el Tíbet), donde contrato a los únicos capaces de ayudarme en esta aventura, los porteadores zanskaríes, expertos en caminar por esta ruta helada que es, durante el invierno, la única vía de acceso al valle más remoto del Himalaya. Lo que de por sí es un desafío en cuanto a condiciones climatológicas (nunca bajamos de los 15 bajo cero) y dificultad de la ruta, se complica todavía más cuando descubrimos que este año el río no se ha helado del todo.
El Zanskar discurre por gargantas estrechísimas entre montañas de más de 5000 metros de altitud y en cada recodo nos encontramos con una nueva dificultad. En muchas ocasiones nos vemos obligados a escalar por estas paredes para salvar tramos de corriente gélida sin nada de hielo. Pero aún es más arriesgado cuando sí hay hielo: entre la nieve, que no deja de caer, es difícil ver dónde pone uno los pies, y el hielo no es ni mucho menos uniforme.
De esta manera, con el corazón en vilo y el riesgo de hundirnos en cualquier momento, durmiendo en cuevas a la manera zanskarí, avanzamos hasta llegar a un punto imposible. Nos hemos quedado atrapados en mitad del río Zanskar, y ni siquiera los porteadores tienen muy claro qué se puede hacer.