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Everest

Qué os voy a contar de mi ascensión al Everest! Emocionante, duro, difícil..., magnífico.
He subido con pocos recursos. Mi expedición estaba formada por mi mismo y un único Serpa. En el campo base he compartido muchas cosas con otras expediciones españolas, pero he hecho solo algunas de las más complicadas. Por ejemplo, enfrentarme, por primera vez, a la cascada de hielo que conduce al campamento 1. Una zona muy arriesgada, en la que enormes bloques de hielo se mueven continuamente encima del glaciar. El año escogido, 2005, ha sido uno de los más complicados debido al clima.
Hemos esperado semanas, levantando los campamentos con mucha dificultad, sin que se abriera una ventana suficiente de buen tiempo. Al final, por este motivo, casi todas las expediciones se han resignado a volver sin intentar la cumbre tras casi dos meses de aclimatación. Al ir solo y tener poco que perder, decido quedarme y apostar por esperar una pequeña oportunidad, aunque las predicciones no son buenas. Sólo nos queda una semana de permiso, y quedamos un puñado de insensatos que no queremos dar el brazo a torce.
No os cuento el final para no estropearos el capítulo. Sólo os digo, no os perdáis el capítulo; ¡Merece la pena!