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La natación vuelve a ser la líder del deporte paralímpico español

La natación española volvió a ser la líder del deporte paralímpico español en los Juegos de Río de Janeiro que concluyeron este domingo, aportando más de la mitad de las medallas de España y seis de los nueve oros.
Inmersa en un proceso de renovación de su equipo que preocupa al Comité Paralímpico Español (CPE), la piscina dio unos Juegos más el mayor número de alegrías, también algún disgusto como el extraño día que se quedó sin subir ni una sola vez al podio (martes 13), mostrando además que hay futuro por la aparición de nuevos medallistas.
Los nadadores lograron un total de 17 de las 31 medallas que conquistó España en Río de Janeiro, aunque, como a nivel de país, tampoco pudo evitar bajar su botín respecto a citas anteriores. En el icónico Water Cube de Pekín, consiguieron 31, con diez oros, y en Londres hace cuatro años, 22, pero únicamente dos metales dorados, de Michelle Alonso y Teresa Perales.
El adiós de valores de antaño como Enhamed Enhamed o Richard Oribe, o la sequía de Sebastián Rodríguez, que a sus 59 años continuó metiéndose en finales, pero sin premio, pudieron ser claves para descender en el número, pero el ascenso en oros evidenció el poderío de la natación española.
El gran protagonista fue sin duda Israel Oliver. El nadador discapacitado visual firmó los Juegos de su "vida", como él mismo reconoció. Alicaído por no conseguir medalla en los 400 libres S11, se desquitó a lo grande con dos oros en los 100 mariposa y los 200 estilos, los primeros de su carrera en su cuarta cita paralímpica.
Junto a él, sobresalió una vez más Teresa Perales. La aragonesa no pudo alcanzar a Michael Phelps, pero aumentó su palmarés a 26 medallas, pese a pasar un mal momento de confianza. Empezó con una plata en los 200 libres S5, pero en dos pruebas teóricamente para ella, los 50 mariposa y los 50 libre, no se subió al podio por primera vez en su carrera. Una plata en los 200 estilos la revitalizó y logró un nuevo oro en los 50 espalda para cerrar con otra plata en los 100 libre.
La barcelonesa Sarai Gascón fue otra de las protagonistas al ganar tres medallas de plata, todas ellas con remontadas, en los 200 estilos S9, los 100 libres S9 y los 100 mariposa S9, mientras que la canaria Michelle Alonso revalidó su oro de 2012 en los 100 braza SB14 y el veterano Miguel Luque conquistó una medalla por quintos Juegos consecutivos con su plata en los 50 braza SB3.
Y una de las mejores noticias fue que la natación nacional parece encontrar el relevo generacional que en otras disciplinas cuesta más gracias a nombres como los de Nuria Gascón, Óscar Salguero, María Delgado y Ariadna Edo.
Marqués, de 17 años, confirmó en Río que es una de las grandes promesas. En su primera cita paralímpica, fue la primera en ganar un oro, en una increíble remontada a la australiana Ellie Cole en los 400 libre S9, y luego añadió una plata en los 100 espalda, además de otras tres finales más. Salguero, de 18, conquistó otro metal dorado al imponerse con enorme autoridad en los 100 braza SB8, y Delgado, a punto de cumplir 19, y Edo, de 18, aportaron bronces al medallero: dos de la aragonesa (100 espalda y 50 libre S12) y uno de la castellonense (400 libre S13).
TRES OROS DEL ATLETISMO
Tras la natación, el deporte que más alegrías dio a la delegación española fue el atletismo, el otro en el que más representación había y que ganó un total de siete preseas, entre ellas los tres oros restantes, superando las cinco de Londres e igualando las siete de Pekín.
El lanzador Kim López tuvo el honor de abrir el medallero español en la cita, al llevarse con mucha firmeza el oro en peso T12 y pasando por primera vez en su carrera de los 16 metros (16.44). Gerard Descarrega, junto a su guía Marcos Blanquiño, se impuso en los 400 metros T11, y Elena Congost conquistó brillantemente el maratón de la clase T12.
En esta disciplina, Alberto Suárez y Abderrahman Ait se colgaron sendas platas en las clases T12 y T46, respectivamente, mientras que los bronces fueron para Izaskun Osés, en el 1.500 T12, y para el sempiterno David Casinos. El valenciano aspiraba a sumar su quinto oro consecutivo, pero en una final de disco muy cara, se tuvo que conformar con un valioso bronce en lo que parece que serán sus últimos Juegos, al menos como atleta.
El ciclismo también cooperó, aunque su botín podría haber sido mayor. Al final, tres metales: la plata en la prueba de ruta de Ignacio Ávila, ganador de dos medallas como atleta, y Joan Font, y los bronces en el velódromo de Alfonso Cabello en el kilómetro C4-5 y de la velocidad por equipos (Alfonso Cabello, Eduardo Santas y Amador Granados). Sin embargo, en Londres ganó siete metales, cuatro en la pista y tres en la carretera, y en Pekín, once.
El tenis de mesa rayó a buen nivel y sumó dos medallas de plata, por medio de Álvaro Valera, al que se le volvió a resistir el oro en la clase 7, y del equipo de la clase 9-10 formado por José Manuel Ruiz, Jorge Cardona y Juan Bautista Pérez. Además, Pérez (clase 9) y Jordi Morales (7) se quedaron a las puertas del bronce.
Finalmente, en el triatlón, que se estrenaba como deporte paralímpico, Jairo Ruiz ganó el bronce en la clase PT4, mientras que una de las mayores alegrías la dio el equipo de baloncesto en silla de ruedas, que conquistó el primer metal de su historia, una plata tras perder la final (52-68) contra los Estados Unidos.